Mejorar tu productividad y ganar en bienestar es posible (y, sorpresa, no pasa por exigirte más)

Un experto en neuroproductividad nos da consejos para trabajar menos pero mejor

Foto: Canva.

El culto a la productividad que domina en estos tiempos equipara nuestro valor personal con nuestra capacidad de rendir. Vivimos en una cultura que valora el esfuerzo laboral extremo, la optimización del tiempo y el éxito profesional por encima de todo. Aunque la glorificación del trabajo duro no es nada nuevo, la forma moderna de esta cultura laboral que ensalza el esfuerzo sin descanso y el agotamiento se consolidó como tendencia a lo largo de la década pasada, impulsada por el auge de las redes sociales y el ecosistema emprendedor de Silicon Valley, extendiéndose pronto al resto de la economía. Esa visión basada en la competitividad y el sacrificio personal en aras de la productividad (dormir menos, trabajar más, competir sin descanso) sigue siendo el paradigma dominante.

Es más, las lógicas de la productividad ya no aplican solo a lo laboral, sino que se han extendido a todos los ámbitos de la vida, a menudo disfrazadas de ‘bienestar’. Las redes sociales están llenas de vídeos de rutinas de gente que se levanta un par de horas antes de lo estrictamente necesario para hacer ejercicio, escribir un rato en su diario y prepararse un zumo verde o un desayuno alto en proteínas. Aunque se trate de narrativas cuidadosamente construidas para entretener, para mucha gente se han convertido en una aspiración, igual que las vacaciones de alta intensidad o no tener ni un minuto libre durante el fin de semana. Así, el estar siempre ocupados y el cansancio se han convertido en una suerte de medalla, algo de lo que estar orgullosos.

Hemos asumido que nuestro valor depende de nuestra capacidad de estar constantemente haciendo más (produciendo, consumiendo, creando, disfrutando) y el el descanso parece una pérdida de tiempo, a pesar de que esa exaltación de la autoexigencia extrema que obliga a las personas a maximizar su rendimiento laboral y personal tiene claras consecuencias: fomenta el estrés crónico, el agotamiento (burnout) y la frustración.

La obsesión con la productividad ha conseguido que lo que en principio es algo bueno (ser productivo no significa trabajar más horas, sino optimizar el uso de los recursos para obtener mejores resultados haciendo menos) se haya convertido en una condena, porque por mucho que hagamos, nunca parecerá bastante. Se llama dismorfia de la productividad a ese fenómeno por el que los trabajadores sienten que nunca hacen lo suficiente, incluso tras dar el máximo esfuerzo, lo que genera ansiedad y una desconexión con los logros reales.

Resulta fácil caer en la trampa de la optimización y obsesionarse con técnicas de gestión de tareas o apps de productividad, pero a menudo esto no lleva sino a un mayor desgaste sin resultados tangibles. A juicio de Miquel Nadal, consultor y formador en neuroproductividad, el motivo es que la clave para ser más productivos no está ahí, sino en nosotros mismos. En su último libro, La nueva gestión del tiempo, Nadal ofrece pistas para trabajar nuestros patrones inconscientes y nuestra gestión emocional para rendir más sin descuidar nuestra salud física y mental. En su opinión, las técnicas de alto rendimiento o las herramientas digitales pueden ayudarnos a organizarnos mejor, pero el control del tiempo está ligado a habilidades como el autoconocimiento, la gestión emocional, la autodisciplina, la planificación y la priorización. Por eso, en lugar de centrarse en herramientas, Nadal pone el foco en la atención, la mentalidad y la energía mental, que es, donde, asegura, está la verdadera palanca de cambio. “Existe una obsesión por descubrir la herramienta de organización que nos va a convertir en seres invencibles y altamente productivos: que si la mejor clasificación de los correos, que si la automatización de tareas, que si el mejor gestor de proyectos, la IA para avanzar más rápido… Pero ¿para qué quieres avanzar más rápido si no sabes dónde vas?”, se pregunta.

Para Nadal, la fórmula de la productividad debería incluir tres factores: mentalidad + método + herramientas. “La mentalidad es la predisposición para querer crecer y mejorar, así como identificar las creencias que nos obstaculizan cambiar. Ahí entra de lleno la capacidad de atención, para mí la competencia personal y profesional más importante de todas. El método, por otro lado, consiste en desarrollar una forma de trabajar común y que tenga en cuenta las particularidades de una persona, una sistemática que nos ayude a tener todo nuestro trabajo bajo control. Una vez hayas desarrollado esas dos partes iniciales, entonces las herramientas llegan casi de forma automática”.

Es un enfoque más introspectivo y respetuoso con la salud de las personas. “Estamos sufriendo una verdadera epidemia de cansancio crónico. Los estudios no paran de recordamos que la hiperproductividad puede funcionar a corto plazo como elemento motivador, pero a larga termina generando cortisol artificial que afecta a todo nuestro organismo. Tenemos que olvidar la productividad enfermiza: correr para alcanzarlo todo, horarios infinitos, noches sin dormir, salud descuidada, conciliación trabajo-familia en bloques separados. Es mucho mejor abrazar la productividad saludable: planificar nuestra biología y nuestra mente en vez de tareas vacías y sin sentido, adecuar los horarios a nuestro reloj biológico, cuidar el sueño de calidad, potenciar nuestra salud e integrar nuestras diferentes áreas vitales (trabajo-casa)”.

A juicio del experto, el error más común que cometemos al intentar ser más productivos es intentar añadir más (cosas, tareas, actividades) cuando nuestra agenda ya está claramente a tope. “Eliminar es de valientes, aunque pensemos lo contrario. Hay que idolatrar más el foco y satanizar un poco más la dispersión. Hemos naturalizado la dispersión como si fuera inevitable y por supuesto que no lo es”. En el libro se habla del papel de la renuncia como acto de bienestar. “Es la única manera de recuperar el foco de nuestra vida. Renunciar no es resignarse, es entender que la grandeza de la vida consiste en vivir lo que decidas (o te toque) vivir. Si tu mente siempre está en el futuro y todo son prisas, te doy la bienvenida a la ansiedad generalizada, que más del 70% personas en España, sobre todo las mujeres, ya están experimentando”.

Es algo que unas nuevas generaciones cada vez menos interesadas en ascender parecen estar entendiendo. Frente a la presión de la cultura de la cultura de la productividad, están surgiendo movimientos que defienden rebelarse contra la optimización constante. Tendencias como buscar ‘trabajos perezosos’ (lazy girl jobs) o el ‘quiet quitting’ (hacer lo justo y necesario) son ejemplos. Aunque la forma sea distinta, el objetivo es siempre el mismo: recuperar el equilibrio. 

Porque el descanso, que algunas personas consideran una pérdida de tiempo, no solo es necesario, sino que favorece la productividad. “Los holandeses tienen una filosofía que me encanta llamada ‘niksen’ que consiste en programar los momentos de descanso de forma consciente”, explica Nadal. “En vez de esperar a que no podamos más y estemos rotos, la clave es entender cómo funcionan los ciclos de nuestro cuerpo y hacerles caso”. En este sentido, recomienda respetar los ritmos ultradianos que regulan nuestro cerebro, diseñado para trabajar en ciclos de dos fases: un estado de alta concentración que dura unos 90 minutos y periodos de descanso (sin pantallas, matiza) de al menos 7-8 minutos. Intentar mantener una atención ininterrumpida durante horas suele llevar al agotamiento mental, fatiga y disminución de la productividad.

Los tres hábitos clave de Miquel Nadal para fortalecer la productividad y ganar foco son:

  • Elimina más tareas de las que añades. “Sé que puede parece contraproducente para la productividad, pero en realidad es todo lo contrario. Menos es más, también a la hora de ser más efectivo. Quitar cosas de tu agenda te dará claridad, foco y, sobre todo, tiempo para pensar”.
  • Trabajar siempre con la regla 1-1-1 en tu hora de alta energía. “Una pestaña, un documento y una hora de tu tiempo para avanzar con la tarea más relevante del día. Genera un titular del día para saber en todo momento cuál es tu intención diaria”.
  • Limita comidas durante el día. “Excepto si lo necesitas por prescripción médica, la digestión es mala aliada de tu productividad. Consigue los máximos nutrientes necesarios en las mínimas comidas posibles (recuerda que tu estómago tiene el tamaño de un puño, y ahí no cabe prácticamente nada)”.

Asegura que él mismo ha rediseñado su vida según estos principios, orientándola hacia una productividad más saludable; esto es, priorizando las tareas que mejoran su biología y salud por encima de otras que no le aportan nada. “Ahora lidero varias empresas a la vez, he publicado cuatro libros en seis años, he creado más de 1.200 vídeos de contenido y tengo una familia con la que estoy encantado de poder compartir los mejores momentos con ella. Y ¿sabes qué? Me siento feliz, no estoy sobrecargado, no llego agotado el fin de semana y disfruto de todo lo que hago.

 

 

Tu privacidad es importante para nosotros

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios con fines analíticos, para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación y para incorporar funcionalidades de redes sociales. Podrás cambiar de opinión y modificar tus opciones de consentimiento en cualquier momento al volver a esta web y accediendo a la página Política de Cookies.

Panel de gestión de cookies

✓ Permitir todas las cookies
✗ Denegar todas las cookies
Estas cookies son necesarias para que el sitio web funcione y no se pueden desactivar en nuestros sistemas. Usualmente están configuradas para responder a acciones hechas por usted para recibir servicios, tales como ajustar sus preferencias de privacidad, iniciar sesión en el sitio, o llenar formularios. Usted puede configurar su navegador para bloquear o alertar la presencia de estas cookies, pero algunas partes del sitio web no funcionarán. Estas cookies no guardan ninguna información personal identificable.

Cookies técnicas

✓ Permitir
✗ Denegar
Las cookies estadísticas nos permiten contar las visitas y fuentes de circulación para poder medir y mejorar el desempeño de nuestro sitio. Nos ayudan a saber qué páginas son las más o menos populares, y ver cuántas personas visitan el sitio.

Google Analytics

Ver sitio oficial
✓ Permitir
✗ Denegar
✓ Permitir
✗ Denegar
Estas cookies pueden ser añadidas a nuestro sitio por nuestros socios de publicidad/medios sociales. No almacenan directamente información personal, sino que se basan en la identificación única de tu navegador y dispositivo de Internet para ofrecerle compartir contenido en los medios sociales o para mostrarte contenido o anuncios relevantes en nuestro sitio web u otras plataformas.
✓ Permitir
✗ Denegar
✓ Permitir
✗ Denegar
Subir al principio de la página