7 matemáticas que cambiaron la historia de la ciencia
De Hipatia a Maryam Mirzakhani, repasamos algunas figuras claves en el avance de las ciencias y la tecnología

Cada 12 de mayo se celebra el Día Internacional de las Mujeres Matemáticas, una fecha que homenajea el nacimiento de Maryam Mirzakhani, la primera mujer en conquistar la prestigiosa Medalla Fields, considerada el Nobel de las matemáticas. La jornada reivindica el papel de las mujeres que transformaron esta disciplina para impulsar nuevas vocaciones científicas entre niñas y jóvenes, poniendo en valor referentes que cambiaron para siempre la ciencia, la tecnología y la investigación.
Maryam Mirzakhani
Nacida el 12 de mayo de 1977, fue una matemática iraní, profesora de Stanford. En 2014 ganó la Medalla Fields gracias a sus contribuciones a la geometría y los sistemas dinámicos, específicamente en la comprensión de la simetría de superficies curvas como esferas y objetos hiperbólicos. Su trabajo conectó áreas como el análisis, la topología y la dinámica, marcando un avance significativo en el estudio de las superficies de Riemann, una estructura matemática fundamental que, al unificar análisis, geometría y topología, permiten analizar estructuras geométricas complejas, la teoría de números, e incluso la física moderna como la teoría de cuerdas. Tres años después de ganar la Medalla Fields, Maryan Mirzakhani falleció a consecuencia de un cáncer de mama. Tenía solo 40 años.

Hipatia de Alejandría
Vivió en el siglo I d.C. y fue una destacada filósofa, matemática y astrónoma neoplatónica, reconocida como la primera mujer matemática de renombre. Fue crucial por sus comentarios sobre obras clásicas (Apolonio, Diofanto), haciendo más accesible el estudio de elipses, parábolas e hipérboles. También diseñó astrolabios planos, instrumentos fundamentales para calcular la posición de las estrellas y la navegación y se le atribuye también la invención del densímetro, utilizado para medir la densidad relativa de los líquidos. Además, dirigió la escuela neoplatónica en Alejandría, enseñando a estudiantes de diversas procedencias sobre matemáticas, astronomía y filosofía. Su brutal asesinato por una turba de fanáticos religiosos la convirtió en un símbolo de la defensa del pensamiento lógico y la tolerancia frente a la exaltación.

Emmy Noether
Figuras como Einstein la han proclamado la mujer más brillante en la historia de la disciplina. El trabajo de esta matemática alemana definió el álgebra moderna, al desarrollar teorías sobre anillos, módulos e ideales, enfocándose en estructuras generales en lugar de cálculos específico. Desarrolló el teorema de Noether, fundamental para la física moderna, que demuestra que a cada simetría de un sistema físico le corresponde una ley de conservación (por ejemplo, la conservación de la energía surge de la simetría temporal). A pesar de las restricciones de género en la Alemania de su época (nació en 1882), fue la primera mujer en obtener un doctorado en Matemáticas en Erlangen y una de las primeras en enseñar a nivel universitario.

Ada Lovelace
Está considerada la primera programadora de la historia. Colaboró con Charles Babbage en el desarrollo de la Máquina Analítica, el primer diseño teórico de un ordenador mecánico de propósito general, añadiendo notas que incluían un algoritmo para calcular los números de Bernoulli (el primer software de la historia). Ada Lovelace fue toda una visionaria. Entendió que las máquinas podrían ir más allá de los cálculos numéricos y procesar, por ejemplo, música o arte, anticipando la informática moderna, y sugirió el uso de tarjetas perforadas para introducir instrucciones en la máquina. Sin duda, una adelantada a su tiempo. Por ello y por la forma en la que desafió las normas de género en su época, se ha convertido en un símbolo para las mujeres en tecnología. En esa visión del mundo tuvo mucho que ver su madre. Aunque todos recuerden que el padre de Ada Lovelace fue Lord Byron, quien más influyó en ella fue su progenitora, Annabella Milbanke, una apasionada de las matemáticas y la astronomía que transmitió esas pasiones a su hijo.

Katherine Johnson
Fue una de las mujeres que ayudaron a la humanidad a la Luna. Su historia se hizo conocida gracias a ‘Figuras ocultas’, la película sobre las matemáticas negras que contribuyeron al éxito de las misiones Apolo. Johnson entró a trabajar a la NASA en los años cincuenta como computadora humana en una época en la que se calculaban a mano las trayectorias de las misiones espaciales. Johnson calculó la trayectoria para el primer vuelo espacial estadounidense (el de Alan Shepard en 1961) y verificó manualmente los cálculos de las nuevas computadoras electrónicas para el vuelo orbital de John Glenn un año después. También calculó la trayectoria de vuelo del Apolo 11 en 1969 y trabajó en el Apolo 13, asegurando el regreso a salvo de la tripulación. Su legado perdura en la NASA, donde el Centro de Investigación Computacional Katherine G. Johnson lleva su nombre.

Sofía Kovalevskaya
Fue la primera mujer en obtener un doctorado en matemáticas en Europa (1874) y la primera en conseguir una plaza de profesora universitaria en el norte de Europa (fue catedrática de Mecánica en la Universidad de Estocolmo). Para lograrlo tuvo que desafiar las restricciones de la época que impedían a las mujeres estudiar. Se casó por conveniencia con el paleontólogo Vladimir Kovalevsky para poder salir de Rusia y estudiar matemáticas en el extranjero (por entonces las mujeres no tenían permiso para viajar solas sin consentimiento). Destacó por sus contribuciones a las ecuaciones diferenciales y la mecánica. En 1888 ganó el prestigioso Premio Bordin, otorgado por la Academia de Ciencias de París por su investigación sobre la rotación de un cuerpo rígido alrededor de un punto fijo, problema conocido como la peonza de Kovalevskaya. Murió a los 41 años por una pulmonía.

María Wonenburger
Acabamos el repaso con una española, María Wonenburger, pionera en el álgebra y reconocida internacionalmente por sus trabajos en teoría de grupos y álgebras de Clifford. Fue la primera española en recibir una beca Fulbright para estudiar en Yale. Desarrolló la mayor parte de su carrera investigadora en Canadá y Estados Unidos Su trabajo se centró en la estructura de los grupos clásicos y álgebras de Clifford, contribuyendo notablemente a poner las bases de lo que hoy se conoce como la Teoría de Kac-Moody (fue, además, profesora y mentora de Robert Moody), que permiten extender conceptos clásicos como el sistema de raíces y las representaciones irreductibles a un contexto de dimensión infinita. Tras su regreso a España en 1983 permaneció en el anonimato académico, aunque fue redescubierta años después, recibiendo el título de socia de honor de la Real Sociedad Matemática Española (2007) y Doctora Honoris Causa por la Universidad de La Coruña (2010). En la actualidad, la Xunta de Galicia otorga anualmente el Premio María Josefa Wonenburger Planells para reconocer a mujeres científicas destacadas.




