El 80% de las empresas reconoce desafíos en la salud mental de sus empleados, pero la mayoría no está haciendo nada al respecto
La conciliación, la carga de trabajo y la gestión del clima laboral se presentan como los principales retos

La salud mental se ha consolidado como uno de los grandes retos en el entorno laboral. El burnout es un problema cada vez más grave y las bajas por problemas psicológicos superan las 600.000, de acuerdo con el análisis realizado por CCOO sobre las estadísticas de enfermedades profesionales en 2025. El 85% de las ausencias relacionadas con la salud mental están vinculadas al entorno laboral.
Sin embargo, esto no se traduce en una respuesta estructural por parte de las compañías. Una encuesta realizada por InfoJobs demuestra que la salud mental no ocupa, hoy por hoy, un lugar prioritario en la agenda empresarial. En concreto, el 54% de las organizaciones la sitúa en un nivel de baja prioridad, lo que se traduce que no ha implementado medidas específicas al respecto. El 17% ha adoptado un enfoque de reconocimiento limitado, actuando únicamente cuando se produje una baja laboral y el trabajador comunica que el motivo está relacionado con la salud mental.
Entre las que sí están haciendo algo, el 8% ha implantado evaluaciones y algunas medidas preventivas y solo una minoría ha adoptado hacia enfoques más estructurados: el 10% la aborda como una prioridad operativa, con programas de apoyo al bienestar, y un 11% la integra a nivel estratégico en la gestión de personas, del bienestar y del liderazgo.
Este bajo nivel de prioridad convive con una elevada percepción del problema en el tejido empresarial, pues existe un amplio consenso en torno a la complejidad del fenómeno: el 81% de las compañías afirma percibir desafíos en el ámbito de la salud mental entre sus trabajadores.
Principales amenazas para la salud mental en el ámbito laboral
Entre los principales retos destacan la dificultad para conciliar (38%), la gestión y organización del exceso de carga de trabajo (36%) y el mantenimiento de un buen clima laboral (36%). En un segundo plano se sitúa la dificultad de que los empleados verbalicen sus problemas de salud mental, señalada por el 28% de las empresas, lo que refleja barreras culturales y de comunicación aún presentes. Por su parte, los aspectos más ligados a un enfoque preventivo y estructural quedan relegados: solo el 22% menciona la integración de la salud mental en la cultura empresarial y el 21% apunta a la escasez de recursos económicos para programas específicos. Por último, cuestiones como la falta de detección por parte de los managers o la dificultad para medir el impacto de las acciones (ambas con el 19%) evidencian un desarrollo aún incipiente en la gestión estratégica de este ámbito.
La conciliación se consolida como palanca clave para mejorar la salud mental en la empresa
La conciliación, que se presenta como el principal desafío, se posiciona también como una de las principales vías de actuación para mejorar la salud mental en el entorno laboral. En concreto, existe un amplio consenso sobre su impacto positivo: el 83% de las empresas consideran que implantar medidas de conciliación contribuiría a reducir la presión mental y mejorar el bienestar de los empleados (un 48% responde ‘bastante’ y un 35% ‘mucho’).



