Las mejores adaptaciones al cine de ‘Cumbres borrascosas’
Antes que Emerald Fennell, directores como William Wyler o Luis Buñuel se han atrevido con la obra maestra de Emily Brontë

Hoy llega a los cines españoles la esperadísima adaptación de Cumbres borrascosas dirigida por Emerald Fennell y protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi, que de momento, está cosechando críticas mixtas. ‘Excesiva’, ‘desbordante’, ‘salvajemente erótica’, ‘provocadora’ y ‘visualmente apabullante’ son algunos de los calificativos que ha recibido. Parece claro que la última versión del clásico de Emily Brontë no va a dejar indiferente a nadie. La respuesta está al nivel de la expectación que la película había generado. Todo el mundo esperaba a ver lo que la directora de Saltburn y Una joven prometedora hacía con este clásico del romance gótico, el retrato de uno de los amores más monumentales (y tóxicos, desde la perspectiva actual) de la historia de la literatura.
Con Cumbres borrascosas, Emily Brontë consiguió dejar su huella en ella. Desde niña, había acariciado el sueño, compartido con sus hermanas, de convertirse en escritora. La mediana del clan publicó en 1847 su obra maestra bajo el seudónimo masculino de Ellis Bell para sortear los obstáculos de la época a la publicación de mujeres (sus hermanas harían lo mismo para poder publicar Jane Eyre y Agnes Grey). Sería su única novela. Un año más tarde, y con solo 30 años, Emily murió de tuberculosis, como haría su hermana Anne unos meses después.
Ese destino trágico, junto a su indudable calidad literaria, contribuyeron a agrandar el mito de las Brontë. La fascinación que las rodea es comparable a la que despierta su compatriota Jane Austen, otra de las escritoras más adaptadas de la historia de la literatura. Desde 1939 se han hecho multitud de versiones de Cumbres borrascosas para el cine y la televisión, trasladando la trama a distintas ambientaciones y épocas. Estas son las más destacadas hasta la fecha:
1939. El primer intento de llevar la historia de Heathcliff y Catherine a la gran pantalla tiene la firma de William Wyler. La película fue protagonizada por un joven Laurence Olivier (por entonces casi un desconocido en Hollywood), Merle Oberon y David Niven. Recibió ocho nominaciones a los Oscar (incluidas película, director y actor principal), pero finalmente solo se llevó el de mejor fotografía. En 2007 fue considerada “cultura, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

1954. Abismos de pasión es el título de la reinterpretación que hizo Luis Buñuel en México. El director la definió como una película dura, sin concesiones y que reflejaba mucho mejor el espíritu de la novela que la versión hollywoodiense de Wyler, aunque acabó lamentando la elección de los actores, Jorge Mistral e Irasema Dilián, que ‘aportaron’ a sus personajes unos acentos (eran de origen español y polaco, respectivamente) que no encajaban mucho con la ambientación de la película en una plantación del México rural. El director no se molestó ni un poco en hacer más agradables ni a Alejandro (Heathcliff) ni a Catalina (Catherine). El retrato que hizo de ellos (él, brusco, violento y resentido; ella, caprichosa, egoísta y malcriada) parece menos edulcorado que otras apaptaciones y se parece más al que pintó Brontë.

1970. Antes de convertirse en James Bond, Timothy Dalton se puso en la piel de Heathcliff en esta adaptación para televisión que, como casi todas las versiones, se centra en la primera mitad de la novela. La pareja de Dalton en esta ocasión fue Anna Calder-Marshall, en el papel más importante de su carrera, y el director, Robert Fuest.

1985. A mediados de los ochenta, el director de la nouvelle vague Jacques Rivette coescribió y dirigió su visión de Cumbres borrascosas, ambientada en el sur de Francia en los años treinta del siglo pasado. En esta ocasión, Rivette no trabajó con su equipo y sus actores habituales, optando por los desconocidos Fabienne Babe como Catherine, Lucas Belvaux como Roch (el nombre que aquí se le da al personaje de Heathcliff) y Oliver Cruveiller como el hermano de Catherine, William. La cinta tiene un ritmo más pausado y un estilo menos experimental que otras cintas de Rivette.

1992. Dirigida por Peter Kosminsky y con un elenco estelar, encabezado por Ralph Fiennes y Juliette Binoche, que años después volverían a actuar juntos en El paciente inglés. Como novedad, la película incluye a la segunda generación de la obra de Brontë, la de los hijos de Catherine, Hindley y Heathcliff, que las adaptaciones cinematográficas suelen omitir. Como curiosidad, fue el debut cinematográfico de Ralph Fiennes, y gracias a él consiguió llamar la atención de Steven Spielberg, que vio en Fiennes la oscuridad necesaria para dar vida al odioso oficial nazi de la Lista de Schindler.

2011. Acabó siendo dirigida por la británica Adrea Arnold, aunque el proyecto había pasado antes por las manos de varios directores y una lista todavía más larga de actrices y actores. Natalie Portman, Abbie Cornish y Gemma Aterton fueron anunciadas como Catherine en distintos momentos, mientras que Michael Fassbender y Ed Westick optaron al papel de Heathcliff. Finalmente, Arnold eligió a Kaya Scoldelario, que tenía una edad más acorde a la del personaje del libro que las adaptaciones anteriores. El proceso para elegir a Heathcliff fue un poco más complicado. La directora quería un actor que coincidiera con la descripción que hizo Emily Brontë de Heathcliff como un “gitano de piel oscura”, así que primero buscaron entre la comunidad gitana británica. Después, la búsqueda se amplió a actores de raza mixta. El elegido finalmente fue James Howson, el primer actor negro en interpretar el personaje. La película, una visión más cruda y realista, rodada cámara en mano, se estrenó en el Festival de Cine de Venecia en septiembre de 2011 con críticas positivas.




