6 destinos ‘low cost’ para viajar este verano sin arruinarte
Estos rincones demuestran que unas vacaciones inolvidables no tienen por qué costar una fortuna

El verano ya está aquí y con él nuestras ganas de hacer las maletas. Si te preocupa el dinero, tranquila, descubrir mundo no tiene por qué ser un lujo inalcanzable. Más allá de los destinos de moda y de nuestras costas, todavía existen lugares donde disfrutar de un viaje inolvidable sin gastar una fortuna. Te proponemos seis destinos que demuestran que es posible vivir un verano repleto de experiencias sin que tu cuenta corriente salga demasiado perjudicada.
Tirana (Albania)
Albania continúa siendo uno de los grandes secretos de Europa para quienes buscan viajar gastando poco. Su capital, Tirana, sorprende con edificios de colores, cafeterías llenas de ambiente y una animada vida cultural, todo ello a precios muy inferiores a los de otros destinos europeos. Allí podrás explorar la enorme plaza Skanderbeg o descubrir los secretos de su pasado comunista en el búnker subterráneo Bunk'Art 2. Además, es el punto de partida perfecto para descubrir algunos de los mayores tesoros del país, como las playas de aguas cristalinas de la Riviera albanesa o las ciudades históricas de Berat y Gjirokastra, declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Tiflis (Georgia)
Entre Europa y Asia, Tiflis se ha convertido en uno de esos destinos que enamoran a quienes la visitan. Su casco antiguo, lleno de calles adoquinadas, murallas y templos, invitan a perderse sin prisas. Imprescindible es su catedral, la Fortaleza de Narikala, el fotogénico barrio de los baños de azufre (Abanotubani) o la curiosa torre del reloj del teatro de marionetas. Tampoco puedes dejar de probar su cocina local, que incluye el famoso khachapuri, un barco de pan con queso casero coronado con una yema de huevo que se mezcla al servirlo, o los khinkalis, una especie de dumplings rellenos de carne y caldo.

Costa de Prata (Portugal)
Portugal siempre es una apuesta segura y tampoco disparará tu presupuesto. Si quieres alejarte del turístico Algarve una buena opción, más tranquila y económica, es la costa de Prata. Localidades como Óbidos, Nazaré o Peniche combinan playas salvajes, pueblos con encanto, buena gastronomía y algunas de las mejores olas de Europa para practicar surf. Además, su cercanía con Lisboa te permitirá hacer una escapadita de un día para visitar la capital sin necesidad de alojarte en ella.

Cracovia (Polonia)
Cracovia lleva años consolidándose como uno de los mejores destinos europeos para quienes quieren viajar sin hacer un gran desembolso. Su impresionante casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, conserva plazas monumentales e iglesias góticas. No te puedes perder la majestuosa plaza del Mercado, el imponente Castillo de Wawel a orillas del río Vístula, y el histórico barrio judío de Kazimierz, hoy lleno de arte urbano y terrazas con encanto. Para reponer fuerzas sin gastar mucho la gastronomía local es perfecta. Es obligatorio probar los pierogi, una especie de empanadillas rellenas, o el contundente goulash servido en un cuenco de pan.

Liubliana (Eslovenia)
Pequeña, verde y tranquila, Liubliana es una de las capitales más agradables de Europa y también una de las más infravaloradas. Su centro histórico, atravesado por el río Ljubljanica y salpicado de terrazas y puentes, se recorre cómodamente a pie en apenas unas horas. En tu paseo no pueden faltar el emblemático puente de los Dragones o la animada plaza Prešeren. También merece la pena subir en funicular hasta el castillo de Liubliana para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. Todo ello con unos precios que, en general, siguen siendo más contenidos que los de muchas otras capitales europeas.

Hanói (Vietnam)
Si estás dispuesta a afrontar un vuelo más largo, el sudeste asiático sigue siendo el paraíso de los viajeros con presupuesto ajustado. La ciudad vietnamita de Hanói no te dejará indiferente. Allí podrás ver pasar el tren a pocos centímetros de los cafés en la famosa Train Street, descubrir lugares milenarios como la Pagoda de Tran Quoc o pasear junto al Lago Hoan Kiem. También degustar alguno de sus platos tradicionales en plena calle, recorrer la ciudad a pie o alojarte en pequeños hoteles familiares te permitirá disfrutar de una de las capitales más fascinantes de Asia manteniendo el gasto bajo control.




