Una campaña propone que la ropa interior menstrual forme parte del uniforme escolar oficial
El proyecto ha nacido en Colombia y busca expandirse al resto de América Latina y otros países

En Colombia es obligatorio el uso de uniforme en los colegios, tanto en centros públicos como privados. Tradicionalmente se ha visto como una forma de fomentar la igualdad entre el alumnado y el sentido de pertenencia al centro. Al vestir igual, las diferencias socioeconómicas no son tan evidentes y se reduce la presión social por seguir las modas. El carácter inclusivo del uniforme es uno de sus principales beneficios, pero hasta ahora no se había tenido en cuenta una circunstancia que marca la experiencia de la mitad del alumnado durante unos días cada mes: la menstruación.
‘El uniforme menstrual’ es un proyecto impulsado en Colombia por la marca de productos de higiene menstrual Somos Martina y la agencia Serviceplan, que busca que los centros integren la ropa interior menstrual como parte de los uniformes escolares oficiales. De acuerdo con los datos proporcionados por la marca, una de cada cuatro niñas de Latinoamérica falta de forma recurrente a la escuela durante su periodo menstrual por no disponer de productos adecuados o por miedo a sufrir situaciones de vergüenza al mancharse.
Según los promotores de la idea, convertir lo que en principio parece un producto ‘extra’ en algo ‘estándar’ tiene una doble ventaja: primero se elimina la necesidad de que las niñas se vean obligadas a tener una conversación que podría resultar incómoda con los padres, y además, permitiría trabajar a escala, reduciendo los costes. Las bragas menstruales suelen ser algo más caras que las habituales, pero Somos Martina se ha comprometido a ofrecer ropa interior menstruales al precio de la ropa interior regular para las escuelas que se adhieran a la iniciativa, que cuenta con el apoyo de la viceministra de Educación, Lucy Maritza Molina Acosta.
El proyecto piloto se ha llevado a cabo en el IE Mayor de Mosquera, situado en el área metropolitana de Bogotá, y ahora se está extendiendo a más centros educativos. La idea de la marca es ampliar después la iniciativa al resto de América Latina y otras regiones. Porque el problema de la pobreza menstrual es global. Datos de ONU Mujeres indican que una de cada cuatro adolescentes tiene dificultades para costear productos menstruales y el Banco Mundial estima que cerca de 500 millones de mujeres y niñas no tienen acceso a productos y servicios de gestión de la higiene menstrual.
En España se calcula que dos de cada diez mujeres sufren pobreza menstrual. Es uno de los motivos por los que en 2023 se bajó el IVA de los llamados productos de higiene femenina (compresas, tampones, protegeslips, copas menstruales) al 4% (tipo de los productos de primera necesidad) desde el 10% anterior. Desde marzo de 2024, Cataluña distribuye gratuitamente productos menstruales reutilizables (copas, bragas o compresas de tela) en sus más de 3.000 farmacias.
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