De sector masculinizado a oportunidad laboral: así quieren las conductoras transformar el VTC
Como principales ventajas de su trabajo, las profesionales del sector destacan la estabilidad laboral, el gusto por la conducción, el trato con la gente y la autonomía

Nueve de cada diez conductoras del sector VTC recomendarían su profesión a otras mujeres. Es una de las conclusiones de la encuesta En camino a la igualdad, realizada por Vecttor, empresa de vehículos con conductor (VTC), filial del grupo Cabify, y en la que han participado 310 conductoras de todo el territorio nacional.
Como principales ventajas de su profesión, las conductoras destacan la estabilidad laboral (70,7%), el gusto por la conducción (69,6%), el trato con la gente (62%) y la autonomía (40,2%).
El objetivo del proyecto es transformar la percepción de un sector históricamente masculinizado y demostrar que la conducción profesional es una salida laboral estable y con oportunidades de desarrollo para las mujeres. “En este sector todavía somos pocas mujeres, y muchas veces no es porque no queramos, sino por falta de información, oportunidades e incluso confianza. Este tipo de iniciativas ayudan a que se nos vea más, a que tengamos apoyo y a que otras mujeres se animen a formar parte del sector”, indica en un comunicado Anzo del Moral, conductora de Vecttor. Desde el lanzamiento de esta iniciativa hace dos años, el número de conductoras en Vecttor ha pasado del 8% al 10%.
Para complementar los datos de la encuesta, Vecttor organizó quince mesas de trabajo con cerca de noventa conductoras en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla con el objetivo de detectar necesidades y proponer soluciones para profesionalizar y hacer más diverso e inclusivo el sector. Entre las principales conclusiones se destacaron la creación de redes locales de apoyo y programas de mentoría para que las conductoras con experiencia acompañen a las nuevas incorporaciones, el impulso de campañas de visibilización con testimonios reales que rompan el estereotipo masculino del sector y la capacidad de adaptar las ofertas de empleo a un lenguaje inclusivo en femenino, entre otras.




