Raquel Urtasun, la ingeniera española llamada a revolucionar los vehículos sin conductor
Su 'startup', Waabi, acaba de recaudar 1.000 de dólares en una ronda de financiación para extender sus vehículos autónomos

Desde hace más de una década, la conducción autónoma ha sido uno de los grandes sueños tecnológicos de nuestro tiempo. Coches que circulan solos, ciudades más seguras, menos accidentes, menos emisiones... La promesa parecía inminente, pero se ha ido retrasando entre anuncios grandilocuentes, inversiones multimillonarias y sonoros fracasos. Apple, por ejemplo, canceló, en febrero de 2024, su proyecto de vehículos autónomos después de diez años de desarrollo y 10.000 millones de dólares de inversión. Sin embargo, en los últimos meses parece que el sector vuelve a calentarse gracias a compañías como la startup canadiense Waabi, que acaba de cerrar una operación de financiación histórica: 1.000 millones de dólares y una alianza estratégica con Uber para desplegar más de 25.000 robotaxis (vehículos sin conductor humano diseñados para el transporte de pasajeros bajo demanda). Según la compañía, es la mayor recaudación de fondos en la historia de Canadá.
Aunque su base esté en Toronto, detrás del proyecto hay una ingeniera española, la navarra Raquel Urtasun, fundadora y CEO de Waabi. Urtasun no es precisamente una recién llegada al sector. Está considerada una de las mayores expertas en IA del mundo y fue una de las cuatro españolas que participaron el año pasado en el Foro Económico Mundial de Davos. Las otras tres fueron Beatriz Martín (consejera delegada de UBS), Belén Garijo (consejera delegada de Merck) y Ana Botín (presidenta del Santander). Aunque estudió ingeniería en España (se graduó en la Universidad Pública de Navarra en el 2000), ha hecho casi toda su carrera fuera. Obtuvo el doctorado en el departamento de Ciencias de la Computación de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne e hizo su estancia postdoctoral en el MIT y en la Universidad de Berkeley, hasta recalar en la Universidad de Toronto en 2012. Antes de fundar Waabi, fue también responsable del laboratorio de vehículos autónomos de Uber.
Cuando en 2020 Uber decidió vender su división de conducción autónoma a Aurora Technologies, Urtasun decidió seguir por su cuenta, y lo hizo con algunas lecciones bien aprendidas de los errores que habían cometido sus predecesores. Waabi vendría a representar algo así como la ‘nueva ola’ en la conducción autónoma. Se define como una empresa ‘AI first’, porque a diferencia de competidores como Waymo (empresa subsidiaria de Alphabet, la matriz de Google), cuyos sistemas se basan en la acumulación de kilómetros reales, Waabi utiliza una plataforma de IA generativa, llamada Waabi Driver, para crear mundos virtuales en los que el sistema aprende.
Otra diferencia es que en lugar una estructura de software modular, Waabi utiliza un único modelo de IA de ‘extremo a extremo’ que procesa la información de los sensores y toma decisiones de conducción de forma simultánea. El enfoque es radicalmente distinto y, en caso de funcionar, podría reducir drásticamente el tiempo y el dinero necesarios para alcanzar la autonomía total.
Las ventajas parecen obvias. Para empezar, ya no se requieren miles de horas de conducción en el mundo real, pero, además, Waabi Driver actúa como ‘profesor’, forzando situaciones peligrosas (peatones que cruzan por donde no deben, frenazos imprevistos…) o difíciles de ver en la calle para que el sistema aprenda de ellas. Otra ventaja es que el sistema puede aplicar lo aprendido en simulaciones a nuevos escenarios y geografías sin haber conducido físicamente en ellas antes, lo que también podría acelerar su despliegue comercial. Y es lo que explica por qué la compañía ha podido desarrollar, en apenas cinco años, tecnología para camiones autónomos (su primer desarrollo) y ahora se expanda a los robotaxis sin cambiar de ‘cerebro’: el mismo sistema que conduce un tráiler en Texas podría dirigir un coche urbano en una ciudad europea.
La ronda de financiación de 1.000 millones de dólares anunciada el pasado jueves incluye 750 millones de dólares en una Serie C liderada por Khosla Ventures y G2 Venture Partners, además de otros inversores como Uber, Nvidia, Volvo, Porsche o BlackRock. Además, Uber aportará otros 250 millones adicionales, ligados a la consecución de hitos concretos para desplegar al menos 25.000 robotaxis impulsados por Waabi Driver en su plataforma. El mercado de los robotaxis está actualmente liderado por Waymo, que en la actualidad opera en Phoenix, San Francisco, Los Ángeles, Austin, Atlanta y Miami. Hace unos meses anunció su intención de lanzar su servicio de robotaxis sin conductor en Londres para el último trimestre de 2026. De momento no se sabe cuándo ni a qué ciudades llegarán primero los robotaxis de Waabi. Tampoco se ha dado a conocer la valoración actual de la compañía, pero medios económicos la sitúan en el entorno de los 3.000 millones de dólares.



