¿Es posible cambiar de sector sin perder estatus ni salario? Alerta ‘spoiler’: sí se puede
Te damos algunas estrategias para conseguirlo

En las generaciones que nos precedieron, lo normal, cuando uno iniciaba un camino profesional, era seguir en él hasta el final. La gente se jubilaba trabajando en lo mismo y a menudo, en la misma empresa, algo cada vez más raro. En estos tiempos de profunda transformación, la reinvención profesional no es solo posible, sino, en muchos casos, absolutamente necesaria.
Independientemente de las circunstancias, es un paso importante, pero no siempre se da con ganas. La idea de perder estatus, retroceder salarialmente o tener que empezar de cero pesan especialmente cuando ya se ha construido una trayectoria sólida en otro ámbito. Sin embargo, cambiar de sector no implica necesariamente renunciar a lo ya conseguido. “Al contrario, si se saben identificar las fortalezas transferibles y trazar una estrategia clara, se puede dar el salto sin tener que empezar desde cero”, asegura Mónica Pérez, directora de comunicación y estudios de InfoJobs.
El primer paso es entender bien por qué se quiere dar ese giro profesional. No es lo mismo plantearse un cambio buscando nuevos retos que hacerlo por un problema de falta de recorrido, de desconexión con nuestro trabajo actual o porque este esté afectando a nuestra salud mental. Como recuerda Pérez, “el trabajo está estrechamente ligado al desarrollo personal. Por ello, es importante analizar si el sector en el que se trabaja sigue alineado con nuestras motivaciones, intereses y talentos. Cuando no existe afinidad con la actividad, mantener el compromiso y el rendimiento resulta cada vez más complicado”.
Una vez tenemos claro por qué queremos cambiar, el siguiente paso es detectar las habilidades que tenemos y que son transferibles al nuevo sector. La experiencia acumulada no se pierde, y competencias como el liderazgo, la gestión de proyectos, la comunicación o la capacidad analítica son valiosas en muchos trabajos. Saber traducirlas al lenguaje del nuevo ámbito profesional es fundamental para que nuestro perfil resulte más valioso. Por eso encontrar ese “puente entre la experiencia y el nuevo sector” es fundamental, a juicio de la directora de comunicación y estudios de InfoJobs. Existen industrias y roles que actúan como zonas de transición natural entre campos distintos, permitiendo aplicar la experiencia previa. Pero también podemos formarnos para adquirir nuevas competencias. “No se trata de volver a empezar”, indica Pérez, “sino de cubrir posibles carencias o barreras de entrada”.
Por último, también es fundamental trabajar la marca personal. Reorientar el relato profesional ayuda a mostrar coherencia entre nuestro pasado y el futuro deseado. No se trata de ocultar la trayectoria anterior, sino ponerla al servicio del nuevo objetivo. Y en el proceso hay que tratar de ampliar nuestra red de contactos con el fin de abrirnos puertas en el sector que nos interesa. Por supuesto, esto lleva tiempo, y es que como señala Mónica Pérez, plantear un giro profesional requiere “ser pacientes y perseverantes”.
Oportunidades y miedos
Por eso, antes de lanzarse a ello conviene valorar si el esfuerzo merece la pena y si el sector que nos interesa ofrece realmente mejores oportunidades. En este sentido, Mónica Pérez destaca cuatro aspectos a tener en cuenta: demanda y empleabilidad del sector, posibilidades de desarrollo y progresión profesional, condiciones laborales y calidad del empleo, y transferibilidad de competencias y encaje del perfil profesional.
También es interesante analizar qué sectores son más receptivos a aceptar profesionales procedentes de otras industrias (suelen ser aquellos en los que la demanda de trabajadores supera la oferta disponible). Sería el caso, apunta Mónica Pérez, de ámbitos como la tecnología, la sanidad y los cuidados, las energías renovables, el turismo o la restauración.
Aun con todo, el miedo a perder estatus es normal cuando hablamos de un cambio de esta envergadura. La clave está en aceptar esa incertidumbre como parte del proceso y no dejar que nos paralice. Forzarse a dar el primer paso, aunque genere incomodidad, nos permitirá ir ganando confianza. “Hay que trabajar la incomodidad. Con la práctica, se puede ir reeducando el cerebro”, concluye la experta de InfoJobs.



