Las nuevas reglas del mercado laboral: lo que te hará imprescindible en el trabajo durante la próxima década
Los profesionales más valorados no serán los que más saben, sino lo que mejor deciden

Llevamos años hablando de la importancia del reciclaje profesional y de adquirir nuevas habilidades, pero la clave durante la próxima década no será tanto acumular nuevos conocimientos o competencias técnicas como asumir un cambio de papel. “La competencia más importante en los próximos años va a ser la capacidad de adoptar un nuevo rol profesional, porque cada vez habrá menos cosas que hacer y más decisiones que tomar”, explica Elena Ibáñez, CEO de la plataforma de orientación académica y laboral Singularity Experts.
En un contexto en el que la inteligencia artificial irá asumiendo progresivamente las tareas operativas, el valor humano residirá en el criterio, la interpretación y la responsabilidad, un cambio de paradigma que no resultará fácil para todos. “Le va a costar especialmente a las personas cuya referencia de éxito hasta ahora ha sido hacer diligentemente todo lo que se les pedía”, señala Ibáñez.
Resulte más o menos difícil, adoptar este nuevo enfoque será imprescindible, y no solo para quien trabaje en industrias más innovadoras como la tecnológica, sino también en sectores tradicionales como la sanidad, la educación o la administración. Independientemente de su ámbito, todos los profesionales tendrán algo en común, y es que ya no serán los únicos guardianes del saber de su oficio. “Un paciente puede acceder a muchísimo conocimiento, un estudiante aprende fuera de clase y un ciudadano hace trámites online”, explica Ibáñez. Por eso, “la pregunta ya no será ‘qué sabe este profesional’ sino ‘para qué es necesario’”.
Que el conocimiento no sea lo que marque la diferencia será, en realidad, una buena noticia, porque mantenerse al día de las novedades será materialmente imposible. Si algo ha definido estas primeras décadas del siglo XXI ha sido la velocidad del cambio. Las cosas se mueven a un ritmo frenético sin precedentes. Pasar de la primera a la cuarta revolución industrial nos costó tres siglos, pero pasar de la cuarta a la quinta ha sido cuestión de una década, y en los próximos años, con el desarrollo de tecnologías como la computación cuántica, todo se acelerará todavía más. Lamentablemente, el cerebro humano no ha aumentado su capacidad de procesamiento al mismo ritmo. “El profesional del futuro va a ser, por definición, un desactualizado permanente, porque la tecnología avanza más rápido que cualquier carrera individual”. Por eso lo importante no será estar al día, sino saber cómo seguir aportando valor. “La actualización ya no será técnica, sino humana. Debemos entender qué tareas ya no tiene sentido hacer, qué decisiones siguen necesitando criterio humano y cómo reposicionarnos cada vez que la tecnología cambie las reglas”.
Si el valor del profesional ya no estará asociado a sus conocimientos (o al menos, no solo), tampoco lo estará al dominio de la técnica. “Las tecnologías van a dejar de ser herramientas que se aprenden a usar, porque van a estar integradas de forma casi invisible en la vida cotidiana, tanto profesional como personal”. Más que saber utilizar aplicaciones concretas, lo importante será comprender sus efectos. “Tendremos que entender qué decisiones están mediadas por datos, qué implicaciones legales, éticas y de privacidad hay detrás o qué oportunidades se abren para crear valor en los negocios”. Dicho de otra manera, el verdadero valor de un profesional residirá, según la CEO de Singularity Experts, en “saber gobernar esa capa invisible de tecnología y convertirla en ventaja para el negocio, más que en saber usar una herramienta en concreto”.
Cada industria vivirá su propia revolución, y los profesionales que destacarán serán los que sean capaces de entender e incluso predecir cómo la disrupción tecnológica transformará su sector, algo que, asegura Elena Ibáñez, “va a convertirse en una competencia en sí misma”. Se tratará, en resumen, de predecir por dónde van a ir los tiros, qué tareas perderán importancia y qué tipo de valores humanos serán críticos para anticipar nuestro papel en esta nueva realidad.



