Cómo organizar tu primer viaje sola
Todo lo que necesitas saber para dar el paso con seguridad, confianza y disfrutar de tu primera aventura en solitario

La literatura y el cine nos han mostrado en muchas ocasiones historias de mujeres que se han lanzado a la aventura para encontrarse a sí mismas. Por ejemplo, Elizabeth Gilbert, que tras un divorcio recorrió varios países y plasmó su experiencia en Come, reza, ama, o Cheryl Strayed, que tras perder a su madre emprendió un largo camino de senderismo completamente sola, transformando esa vivencia en unas memorias que se convirtieron en un best seller y luego una película (Salvaje).
Lanzarse a viajar sola, si no lo has hecho antes, puede dar mucho vértigo, pero también convertirse en una de las experiencias más enriquecedoras y transformadoras que puedes vivir. Entre otras cosas, puede ayudar a fortalecer tu confianza, mejorar tu capacidad de decisión y conectarte contigo misma de una forma única. Eso sí, hay que tener en cuenta algunas cosas.
¿Por dónde empezar?
Lo más importante a la hora de organizar tu primer viaje sin compañía es que te sientas cómoda y segura. Por eso, elegir un destino que te dé tranquilidad es fundamental. Para su primera experiencia en solitario, muchas viajeras optan por ciudades con buena infraestructura, transporte sencillo y reputación de seguridad. Capitales europeas como Ámsterdam, Oslo o Copenhague pueden ser una buena elección. Si aún no tienes claro qué ciudad visitar, párate a pensar qué tipo de experiencia quieres vivir, ya sea aventura, cultura o desconexión, y plantea a partir de ahí tus siguientes pasos.
Pero no te confundas, planificar no significa tener previsto cada minuto del día. Parte de la riqueza de viajar sola está en tener libertad para cambiar de planes sobre la marcha, detenerse en algo que llame tu atención o dedicar una tarde entera a caminar sin rumbo fijo. Para ganar en tranquilidad es interesante reservar el alojamiento con antelación, investigar el barrio en el que te alojas y tener claro cómo llegar a él desde el aeropuerto. Existen herramientas digitales y comunidades viajeras que pueden ser un gran apoyo. Plataformas como Skyscanner son ideales para buscar los vuelos, webs como Booking o Trivago pueden ser tu mejor aliado para encontrar un hotel y apps como Passporter pueden ayudarte a planear el itinerario. También puedes valerte de la inteligencia artificial. Cada vez más gente recurre a ChatGPT o Gemini para que le diseñe un itinerario con lo imprescindible.
Presupuesto
Uno de los temas que más preocupa a la hora de viajar sola suele ser el presupuesto, y aquí la organización también marca la diferencia. Elegir viajar fuera de temporada, ser flexible con las fechas y destinos o comparar precios de vuelos y alojamientos son estrategias efectivas para ahorrar. Optar por alojamientos que cuenten con cocina o preparar algunas comidas tú misma, recorrer la ciudad a pie o usar transporte público son formas de estirar el presupuesto mientras te sumerges en la cultura del destino.
Ante todo, seguridad
Seguramente el tema que más preocupación genera al decidirse a viajar sin compañía es la seguridad. Pero esto no debe vivirse desde el miedo, sino desde la preparación consciente. Compartir tu itinerario con alguien de confianza, contar con un seguro de viaje y llevar copias digitales de tus documentos son medidas simples que aportan mucha calma. Aunque te mueras de ganas de mostrar lo bien que te lo estás pasando, también es recomendable evitar publicar en tiempo real fotos o tu ubicación en redes sociales.
La preparación emocional es otra parte fundamental. Es normal sentir momentos de duda o pequeños instantes de soledad, pero cada reto superado, por pequeño que parezca, fortalecerá tu confianza. En cualquier caso, si no quieres pasar todo tu viaje sola, siempre puedes unirte a visitas guiadas o conversar con otros viajeros. En webs como Civitatis encontrarás excursiones, visitas y planes locales que puedes contratar.
Por último, recuerda que aceptar que no todo saldrá perfecto forma parte del viaje. Puede que un plan falle o que el clima no acompañe, pero con el tiempo, no recordarás los imprevistos, ni siquiera todos los lugares visitados, sino la sensación de haberte lanzado a la aventura de coger la maleta y viajar tú sola.



