La historia del matrimonio alemán que cambió el placer femenino: así nació el primer succionador de clítoris
En 2014, Michael y Brigitte Lenke presentaron el primer dispositivo que utilizaba pulsaciones de aire para estimular la zona genital

Todo empezó con un dato que llamó la atención del ingeniero alemán Michael Lenke: mientras el 95% de los hombres alcanza el orgasmo de forma regular en sus relaciones de pareja, solo el 65% de las mujeres lo consigue. Es lo que se llama la ‘brecha del orgasmo’, y descubrir que existía fue lo que inspiró a Lenke para crear un producto que acabaría revolucionando el autoplacer femenino: los mal llamados succionadores de clítoris.
En 2012, el ingeniero alemán, que ya tenía experiencia como inventor (había fundado una pequeña empresa dedicada a la fabricación de dispositivos médicos), se puso manos a la obra para intentar solucionar la ‘brecha del orgasmo’. Junto a su esposa Brigitte, que probó personalmente los primeros prototipos, y de forma muy casera (para dar forma a los primeros modelos utilizó una bomba de acuario), desarrolló un sistema, bautizado como Pleasure Air Technology, que Womanizer lanzó al mercado dos años después. Se trataba de un método de estimulación que, por primera vez, prescindía del contacto directo y utilizaba pulsaciones de aire para estimular la zona genital femenina.
Hoy se estrena en nuestro país El placer es mío, una producción francesa dirigida por Reem Kherici y protagonizada por Alexandra Lamy y François Cluzet, inspirada en la historia del matrimonio Lenke. La película, eso sí, se toma algunas licencias. En ella, por ejemplo, la mujer revela a su marido que, tras veinte años de matrimonio, nunca ha experimentado un orgasmo. En la vida real, Michael y Brigitte siempre han descrito su vida sexual como satisfactoria y han asegurado que la idea para los estimuladores de clítoris no surgió de una experiencia personal.

Sea como fuere, la innovación de Womanizer marcó un antes y un después en el sector del bienestar sexual y en nuestra forma de tratar el placer. A la empresa pronto le surgieron otros competidores como el famoso Satisfyer, que utilizaba un mecanismo similar y rápidamente se hizo viral. Las dos empresas pasaron años enzarzadas en disputas legales por patentes en distintos países. En la actualidad ambos dispositivos siguen comercializándose, tras modificar algunos detalles técnicos de sus productos para sortear las restricciones legales.
La aparición de los estimuladores de clítoris y su amplia aceptación entre el público femenino ha sido uno de los principales motivos detrás del boom de los juguetes eróticos de los últimos años. En la actualidad se estima que el valor global de este mercado se acerca a los 50.000 millones y se proyecta que supere los 100.000 millones para 2035.



