Casi un millón de niños y niñas en España viven sin tener las necesidades básicas cubiertas
El 28,4% de los niños y niñas en España vive en situación de pobreza, frente al 17,8% del resto de la población

La pobreza infantil en España ha bajado 0,8 puntos en el último año, pero continúa afectando a los niños, niñas y adolescentes con mayor intensidad que al conjunto de la población. Un análisis de Save the Children a partir de los últimos datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que el 28,4% de niños y niñas se encuentra en situación de pobreza, frente al 17,8% de las personas mayores de 18 años.
Más preocupante es la situación de quienes viven en pobreza severa, es decir, en hogares con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades más básicas, como alimentación adecuada, una vivienda digna y segura con suministros básicos (agua, luz y calefacción) y ropa y calzado adecuados, entre otros aspectos. En España, 12,5% de los niños y niñas, es decir, casi un millón, se encuentran en esta situación. Este dato muestra un ligero descenso respecto al año pasado. Esta tasa, la de pobreza severa, es casi 5 puntos superior a la registrada en el conjunto de la población, lo que evidencia que la pobreza golpea con mayor dureza a la infancia y limita gravemente su bienestar presente y sus oportunidades de futuro.
Save the Children indica que, aunque la pobreza infantil muestra un ligero descenso, sigue afectando a los niños y niñas más que al resto de la población. “Que casi un millón de menores viva en pobreza severa, lo que significa vivir sin las necesidades básicas cubiertas, demuestra que las políticas actuales no son suficientes y que es urgente reforzar los apoyos a las familias para garantizar los derechos de la infancia”, declara Catalina Perazzo, directora de influencia y desarrollo territorial de Save the Children.
La vivienda, un asunto pendiente
La pobreza infantil se traduce en privaciones materiales concretas que afectan directamente a las condiciones de vida de los niños y niñas. Por ejemplo, el 5,6% viven en hogares que no puede permitirse una alimentación adecuada, como consumir carne, pollo, pescado o su equivalente vegetal con la frecuencia recomendada. Además, el 15,5% vive en hogares con dificultades para mantener la vivienda a una temperatura adecuada. Y el 42% vive en hogares que no pueden hacer frente a gastos imprevistos.
Todo esto tiene un impacto directo en su salud, su desarrollo y su rendimiento educativo. Perazzo señala que “un niño o una niña no tenga garantizadas sus necesidades básicas es una vulneración grave de sus derechos. La carencia material severa condena a miles de niños y niñas a crecer con menos oportunidades, y no podemos normalizarlo.”
Criar en solitario multiplica el riesgo de pobreza
La situación es especialmente grave en los hogares monomarentales. En ellos, la tasa de pobreza alcanza el 45,8% (frente al 22,5% de las familias que cuentan con dos adultos). Estos números reflejan una clara feminización de la pobreza, vinculada a la precariedad laboral, la parcialidad involuntaria y las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar. “El coste de la crianza se ha convertido en una barrera para garantizar una infancia digna. Cuando las familias no pueden asumir los gastos básicos, son los niños y niñas quienes pagan el precio”, dice Perazzo.
La pobreza infantil: un problema de Estado
Estos datos ponen de manifiesto que la pobreza infantil en España no es un fenómeno coyuntural, sino un problema estructural, estrechamente ligado al coste de la crianza, al acceso a la vivienda, la falta de políticas de apoyo a las familias, y a la desigualdad de género.
Para paliar los efectos de la pobreza infantil, Save the Children pide desarrollar, principalmente, dos propuestas: implementar una prestación para la crianza accesible a todas las familias mediante deducciones reembolsables del IRPF y aumentar las cuantías del CAPI (complemento de ayuda a la onfancia), con especial atención a los mayores de 6 años, además de desarrollar estrategias de difusión y mejorar el acceso a la prestación.



