Una nueva investigación pone en duda la creencia de que el autismo afecta más a los hombres que a las mujeres
El estudio apunta a que existe una brecha en el diagnóstico de la enfermedad durante la infancia que se va cerrando a medida que pasan los años

Durante mucho tiempo se había asumido que el autismo afectaba más a los hombres que a las mujeres, una idea, apoyada por años de investigaciones, que un reciente estudio, publicado por la revista médica British Medical Journal (The BMJ), pone ahora en entredicho. De hecho, su conclusión es que las tasas de autismo son, en última instancia, "más o menos iguales para hombres y mujeres". Estudios anteriores apuntaban a una ratio, entre personas con autismo, de cuatro hombres o niños por cada mujer o niña diagnosticada, una proporción que un estudio de 2017 ya había reducido a 3:1.
La nueva investigación se basa en el análisis de los datos de todos los nacidos en Suecia entre los años 1985 y 2000, un total de 2,7 millones de personas. Un equipo internacional, liderado por investigadores del Instituto Karolinska, han rastreado su evolución hasta el 2022. Durante ese período, alrededor del 2,8% de los sujetos recibieron un diagnóstico de trastorno del espectro autista. Según su análisis, la diferencia en la tasa de diagnóstico entre hombres y mujeres había ido disminuyendo a medida que los sujetos cumplían años, hasta el punto de que “ya no se distingue al llegar la edad adulta”.
“El TEA (trastorno del espectro autista) ha sido tradicionalmente visto como una condición que afecta desproporcionadamente a los hombres. Nuestro estudio indica que, si bien esta diferencia de sexo todavía era visible entre los niños menores de 10 años –con aproximadamente de tres a cuatro niños diagnosticados por cada niña diagnosticada–, había un rápido aumento en los diagnósticos de TEA entre las niñas durante la adolescencia”, ha explicado en declaraciones a Associated Press la autora principal de estudio, la doctora Caroline Fyfe, que ahora trabaja en la Universidad de Edimburgo. Según sus resultados, ese acelerado crecimiento de chicas adolescentes diagnosticadas acabó haciendo que los datos se pusieron al mismo nivel, y al llegar a los 20 años, las tasas de TEA para hombres y mujeres eran similares. “Creemos que esto es importante porque apunta a un diagnóstico tardío o insuficiente de TEA en las mujeres más que a que haya una diferencia real entre sexos”, concluye Fyfe.
A qué se debe la diferencia en la proporción de niños y niñas que reciben un diagnóstico de autismo en la infancia es una cuestión que no queda clara. En un artículo publicado en BMJ junto a los resultados del estudio se proponen distintas hipótesis. “Podría ser que el inicio de los rasgos autistas se retrase en las mujeres; si ese es el caso, puede no ser razonable asumir que el autismo esté pasando desapercibido en las niñas”, señala el editorial. Sin embargo, también podría ser “que las herramientas de evaluación contengan sesgos de sexo y necesiten reelaboración. ¿Sería posible detectar el autismo antes en niñas con herramientas de medición perfeccionadas? ¿O es que las niñas, por instinto o necesidad, enmascaran más convincentemente sus rasgos autistas desde una edad temprana, al tener una mayor presión para actuar como una persona neurotípica o encajar con sus compañeros?”.
La explicación a por qué el autismo se diagnostica más tarde en niñas y mujeres, se argumenta, es posiblemente doble. “En primer lugar, es probable que haya diferencias de sexo en la forma en que se presentan los rasgos autistas, especialmente durante la infancia. En segundo lugar, quienes informan (por ejemplo, padres o profesores) y quienes diagnostican pueden esperar que las mujeres sean menos propensas a ser autistas y desarrollar un sesgo contra el reconocimiento de los rasgos autistas en las niñas. Con las actuales herramientas de evaluación, las niñas autistas se acercan más que los niños autistas a los niveles típicos en las tres categorías específicas utilizadas en el diagnóstico del autismo: socialización, comportamientos e intereses repetitivos, y comunicación”.



