‘Blue monday’ todo el año: un 12% de las mujeres dicen sentirse tristes siempre o la mayor parte de las veces
El porcentaje de hombres que declara lo mismo es del 9%

De acuerdo con los datos obtenidos por la ‘Encuesta poblacional sobre hábitos cerebro-saludables de la población española’, realizada por la Sociedad Española de Neurología (SEN), más del 10% de la población española adulta afirma sentirse triste o descontenta siempre (2%) o la mayor parte de las veces (8,5%). Los datos parecen elevados, pero lo son todavía más en el caso de las mujeres, que declaran sentirse tristes o descontentas con mayor frecuencia que los hombres siempre (2,2% vs. 1,5%), la mayor parte de las veces (9,5% vs. 7,5%) y algunas veces (46% vs. 37%).
También la edad parece ser un factor de peso en este ámbito. La población joven (con edades comprendidas entre los 18 y 34 años) reporta sentirse triste con mayor frecuencia. Un 17% afirma sentirse triste siempre o la mayor parte de las veces, frente a un 9,5% de los adultos de mediana edad (de 35 a 59 años) o el 6,5% de los mayores de 60 años.
La Sociedad Española de Neurología alerta de que cuando la tristeza es sostenida, se produce un efecto directo en el cerebro, afectando tanto a su estructura como a su funcionamiento. Neurotransmisores fundamentales para la comunicación entre neuronas, como la serotonina, el ácido gamma-aminobutírico, la dopamina y la noradrenalina, disminuyen, y también lo hace la densidad de la sustancia gris, encargada de procesar la información del cerebro, lo que conduce a una atrofia y a la pérdida de conexiones sinápticas. Como resultado, a corto plazo, las personas pueden tener dificultades para manejar sus emociones, concentrarse, recordar cosas o enfrentarse a situaciones cotidianas, porque se ven afectadas la memoria, el aprendizaje y la función cerebral general. Y, a largo plazo, y sobre todo cuando deriva en una depresión, puede convertirse en un factor de riesgo para el desarrollo de ciertas enfermedades, especialmente las neurológicas, como el ictus, la epilepsia, la migraña crónica, el Parkinson o el Alzheimer.
Según datos del informe ‘Depresión y Neurología’, realizado por la SEN, una persona que ha sufrido depresión tiene un riesgo un 66% mayor de sufrir un ictus, un riesgo dos veces mayor de desarrollar epilepsia, casi el doble de riesgo de desarrollar una demencia tipo Alzheimer (hasta un 10% de los casos de enfermedad de Alzheimer que se producen cada año podrían ser atribuibles a la depresión), el triple de riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson y una altísima probabilidad de sufrir su primera crisis de migraña: el 60% de los pacientes con depresión padecerán cefalea.
Por eso, indica el doctor Jesús Porta-Etessam, presidente de la Sociedad Española de Neurología, “independientemente de si hoy es el llamado ‘Blue Monday’ o el día más triste del año, o simplemente se trata de una estrategia de mercadotecnia, no deja de ser una buena fecha para recordar que, para tener una buena salud cerebral, es también fundamental tratar de cuidar nuestra salud mental”.




