‘Microlearning’ o cómo aprender en pequeñas dosis
Si tienes poco tiempo libre o simplemente te da pereza sentarte durante horas a estudiar, puede ser la fórmula perfecta para seguir formándote

La formación es a menudo imprescindible para avanzar en nuestra carrera, pero con unas agendas cada vez más cargadas, resulta difícil sacar tiempo para seguir aprendiendo. En paralelo, la multitarea y la sobreestimulación digital han hecho que la capacidad de atención sostenida cayera en picado. Según un estudio de la Universidad de California, nuestra capacidad de concentración se ha reducido nada menos que un 70% en las dos últimas décadas. En 2004 la media era de 150 segundos (dos minutos y medio), en 2012 bajó a 75 segundos y en 2020 cayó a 47 segundos.
En este contexto, el microlearning o microaprendizaje ha cobrado relevancia. Esta metodología se basa en la idea de dividir el conocimiento en pequeñas dosis de contenido que pueden consumirse en pocos minutos. Esto la convierte en una opción especialmente atractiva para quienes desean seguir formándose mientras compaginan trabajo u otras responsabilidades, porque permite aprender de manera flexible aprovechando cualquier rato libre.
Además, desde el punto de vista cognitivo, apuntan los expertos, el microlearning resulta eficaz porque favorece la consolidación del conocimiento a través de la repetición espaciada. Al distribuir el aprendizaje en pequeñas sesiones a lo largo del tiempo, se facilita que la información pase de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. De este modo, el aprendizaje no solo resulta más accesible, sino también más duradero.
El éxito de estas microlecciones se debe también a la variedad de formatos en los que se presenta. Uno de los más populares son los vídeos cortos, que se han convertido en uno de los recursos más utilizados, ya que permiten explicar conceptos clave o mostrar paso a paso cómo realizar una tarea concreta. Pero también son frecuentes las llamadas ‘píldoras formativas’, pequeños contenidos que suelen durar entre cinco y quince minutos y que combinan distintos formatos, como imágenes, explicaciones breves o actividades interactivas. Incluso existen cursos de varias semanas, pero que solo necesitan de quince o veinte minutos al día.
Hay muchas plataformas en las que podemos encontrar contenidos formativos sobre una gran variedad de temas. Un ejemplo claro es YouTube, donde es posible encontrar miles de tutoriales breves que explican desde actividades cotidianas hasta conceptos académicos complejos. Las redes sociales también están desempeñando un papel importante en la difusión de contenidos educativos breves. Especialmente, Linkedin, con su plataforma Linkedin Learning. En solo quince minutos, allí puedes aprender, por ejemplo, vocabulario clave del marketing o conceptos técnicos esenciales en inglés. Con incluso menos de tiempo, apenas diez minutos, puedes llevarte una idea general de las bases de la IA generativa.
Por otro lado, escuelas como The Valley incluyen la microformación en su catálogo de cursos. Entre otros, tienen uno de tres semanas, dividido en píldoras en vídeo de veinte minutos, para formarse como ‘business data analytics’. Otro ejemplo es Smart Mind, que oferta cursos de diez horas online. Uno de ellos, por ejemplo, te ayudará a hacer paso a paso un plan de marketing.
También empresas como el Banco Santander proponen formación con este formato. En colaboración con Google, el banco ofrece un curso de dos horas para instruirse sobre IA y profundizar en Gemini. Otra propuesta de Google: una microlección para aprender a hablar en público. Y Microsoft, por su parte, ofrece pequeños cursos divididos en módulos, para, por ejemplo, adquirir los conocimientos básicos de Microsoft 365.




