Thinx fue una de las marcas pioneras en el mercado de la ropa interior menstrual: bragas absorbentes,  lavables y, por lo tanto, reutilizables, que se están convirtiendo en una alternativa a las compresas y los tampones cada vez más popular. La empresa fue lanzada en 2013 por tres emprendedoras que consiguieron los fondos gracias al crowdfunding. El mes pasado consiguió una inversión de 25 millones de dólares por parte de Kimberly Clark en su mayor ronda de financiación hasta la fecha.  Buena parte de ese dinero se destinará a marketing y a llevar los productos de Lynx al gran público a través de distribuidores como Walmart o Target. La marca trabaja también en el lanzamiento de una línea de ropa interior más asequible, quizá más adecuada para el canal retail, que costará menos de 20 dólares el par.

La marca generó ventas por valor de 50 millones de dólares el año pasado. El 30% de su negocio viene de fuera de Estados Unidos y su plan es aumentar esa presencia. “Tenemos grandes ambiciones, queremos convertirnos en una compañía de 500 millones de dólares en los próximos ocho años, y para lograr eso tienes que ser una marca global”, apunta Molland.

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