Las reseñas de los puteros se convierten en denuncia en la nueva campaña de Igualdad
Según el Ministerio, que los hombres dejen opiniones, con nombres y apellidos, puntuando sus experiencias es un síntoma de lo normalizada que está la prostitución

La cultura de la 'reseñatitis', esa obsesión moderna por consultar y producir opiniones digitales sobre cualquier decisión de consumo, lo invade todo. El fenómeno comenzó a gestarse a finales de los noventa y los primeros dos mil con el nacimiento de las primeras plataformas de opinión online, pero con la aparición de los smartphones explotó a nivel masivo, y hasta ahora. No resulta exagerado decir que el famoso sistema de estrellitas de eBay, Amazon y Google se convertido la brújula del consumo del mundo. Hoy en día, mucha gente es incapaz de decidir dónde comer, qué hotel reservar o qué frigorífico comprar sin leer doscientas valoraciones antes.
La costumbre de dejar y buscar opiniones sobre absolutamente todo parece no tener límite. Ese es precisamente el argumento de la nueva campaña de sensibilización del Ministerio de Igualdad, que denuncia uno de los síntomas más alarmantes de la normalización de la prostitución en la sociedad actual es precisamente que los hombres que pagan por sexo reseñan, comparan y recomiendan públicamente a las mujeres prostituidas en plataformas digitales. Igual que si evaluaran un restaurante o un hotel.
Desde la agencia responsable, Ogilvy Spain, explican que la campaña nace "de una incomodidad muy concreta. No la prostitución como hecho aislado, sino lo que dice de nosotros como sociedad el momento en que un hombre puede sentarse, abrir Google, y dejar una reseña de cinco estrellas sobre el cuerpo de una mujer. Sin esconderse. Con nombre y apellidos. Lo que antes existía en el silencio ha encontrado, en la era digital, un escaparate normalizado".
La pieza central se construye alrededor de la voz en off de una trabajadora sexual que narra, en primera persona, cómo ha cambiado la realidad del sistema de la prostitución en la era digital. "En esto, siempre hubo silencio. Ahora ya no. Ahora nos recomiendan. Nos puntúan. Nos comparan". Sobre ese relato se superponen, progresivamente, reseñas reales extraídas de plataformas digitales: textos con estrellas, con la frialdad de quien valora una experiencia de consumo: "Calidad-precio excelente." . "Erica 10/10." "Puedes hacerlo a pelo."
Cambiar el foco de la responsabilidad: de las víctimas a quienes sostienen el sistema de la prostitución
La campaña, apuntan desde Ogilvy, responde a un objetivo estratégico del Ministerio de Igualdad: trasladar la responsabilidad hacia quienes alimentan el sistema de la prostitución. Históricamente, el foco se había puesto en las mujeres prostituidas, pero la intención es desplazarlo hacia los proxenetas y los hombres que pagan por sexo, haciéndolos responsables directos de lo que el Ministerio define como la forma de explotación y esclavitud sexual más cruel que persiste en nuestra sociedad.
Según datos del Ministerio de Sanidad y el CIS, un tercio de los hombres en España reconocen haber pagado por sexo. El nuestro es el país europeo con mayor demanda de sexo pagado y el tercero a nivel mundial.



