El 82% de las madres reconocen sentir culpa cuando se dedican tiempo a sí mismas
El 99% siente que la falta de conciliación dificulta el autocuidado, según la última encuesta de Malasmadres

El autocuidado de las madres (o su falta) no es una cuestión de voluntad individual, sino una consecuencia directa de la falta de conciliación y corresponsabilidad de un sistema que no acompaña a las madres. Así lo revelan los datos de la nueva encuesta de Malasmadres y DKV, en la que han participado más de 8.200 mujeres y cuyos resultados fueron presentados en un evento celebrado en el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío de Madrid.
El estudio analiza cómo entienden y practican el autocuidado las madres en España y cuáles son las principales barreras que lo dificultan. “Al analizar tres pilares básicos del bienestar, nos llamó la atención ver cómo las mujeres cuidan su físico por encima de su bienestar emocional o las relaciones sociales”, apunta Maite Egoscozábal, socióloga de Malasmadres.
La práctica totalidad de las encuestadas (el 99%) afirma que la falta de conciliación (lo que implica escasez de tiempo, cansancio y sobrecarga) es un freno para cuidarse mejor. La conciliación aparece así como una condición imprescindible para que el autocuidado sea posible. A esta realidad se suma la corresponsabilidad: tres de cada cuatro mujeres aseguran que si el reparto de tareas y responsabilidades en el hogar fuera más equitativo, tendrían más tiempo para dedicarse a sí mismas.
La culpa es otro de los grandes frenos. El 82% de las madres reconoce sentirse culpable cuando dedica tiempo para sí misma. La culpa nace principalmente de la carga mental (49%) y de la sensación de que siempre hay algo más importante que atender antes que el propio autocuidado (45%).
Qué entendemos por autocuidado las mujeres
En cuanto a las ideas asociadas al autocuidado, el 73% de las mujeres lo vincula con hacer ejercicio, mientras que solo el 27% lo relaciona con realizar revisiones médicas. Estos datos reflejan una priorización invertida: las prácticas que tienen que ver con lo estético siguen destacando frente a otras claves para el bienestar, como cuidar la salud mental (pedir ayuda, poner límites). Llama especialmente la atención que mantener al día las revisiones médicas ocupe el último lugar entre las ideas asociadas al autocuidado, por detrás del ejercicio, el descanso, la estética o la alimentación.
El informe demuestra que los efectos del déficit de autocuidado en la salud de las mujeres son visibles:
- El 82% siente desbordamiento frecuente.
- El 80% declara irritabilidad.
- El 75% reconoce tristeza o desmotivación.
- Dos de cada tres mujeres afirman sufrir ansiedad.
- Y solo tres de cada diez consiguen dormir entre 7 y 8 horas diarias la mayoría de los días.
En el caso de la llamada “generación sándwich”, aquellas mujeres que cuidan simultáneamente de hijos/as y de padres/madres mayores, la situación se agrava: el 85% afirma que su carga mental aumenta notablemente y el 71% ve reducido todavía más su tiempo personal.
“No es que las madres no quieran cuidarse. Es que no pueden hacerlo solas. Cuando el 99% señala la falta de conciliación como freno, estamos ante un problema estructural. El autocuidado no puede seguir tratándose como una cuestión individual cuando los datos demuestran que es una cuestión colectiva. El cuidado de las madres es una responsabilidad social”, afirmó durante el evento Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres y presidenta de la Asociación Yo No Renuncio.



