‘Misogynoir’ o por qué las mujeres negras están más expuestas a la violencia machista en España
Una investigación analiza el impacto de la violencia machista sobre este colectivo

Las mujeres migrantes tienen hasta cinco veces más riesgo de ser víctimas de feminicidio en España que las mujeres españolas. La Asociación Biznegra, con el apoyo de Calala Fondo de Mujeres, ha presentado un informe que analiza la violencia machista con perspectiva étnico-racial y analiza cómo el sistema de protección social y judicial responde a las necesidades específicas de este colectivo.
Feminicidio en España: las mujeres migrantes multiplican el riesgo
La investigación pone el foco en el concepto de ‘misogynoir’, una forma específica de opresión donde el racismo y la misoginia no solo se suman, sino que se entrelazan y generan una vulnerabilidad estructural para las mujeres negras y afrodescendientes. Sus resultados, basados en las voces de centenares de mujeres negras entrevistadas como la revisión del marco jurídico, apuntan a una brecha estructural entre la realidad normativa y la realidad experiencial.
Por un lado, el discurso legal en España ha avanzado hacia la inclusión de todas las mujeres en la protección frente a la violencia de género, proclamando la igualdad y rechazando formalmente la discriminación. Pero por el otro, las experiencias sobre el terreno muestran que muchas mujeres negras siguen sin encontrar amparo efectivo y tropiezan con obstáculos específicos (racismo, idioma, miedo a la deportación, estereotipos) que las leyes aún no han logrado eliminar.
Racismo estructural y violencia de género: la desprotección de las mujeres negras en España
La investigación concluye que la violencia machista hacia las mujeres negras está intrínsecamente ligada al racismo estructural . Las mujeres migrantes presentan una tasa de feminicidios de entre 10 y 11 por millón, frente al entre 1,7 y 2 en mujeres españolas. El estudio revela que las mujeres negras no se sienten protegidas ni adecuadamente atendidas por los sistemas actuales contra la violencia machista en el país. Su análisis evidencia la existencia de una presión social, tanto interna como externa, que condiciona a las mujeres negras a permanecer en contextos de violencia. Y se detecta también una falta de perspectiva étnico-racial en las políticas institucionales, lo que genera una desconexión entre los protocolos oficiales y las necesidades reales de este grupo.
"La violencia machista racializada es profundamente estructural. No se trata solo de casos individuales, sino de patrones sistémicos donde género, raza, clase y migración se entrecruzan para crear escenarios de vulnerabilidad particular", señala la coordinación del estudio liderada por Iliassou Olalla Benjumea.



