El 31% de los hombres de la generación Z creen que la mujer “debe obedecer” a su marido
También las jóvenes empiezan a asumir visiones más tradicionales sobre los roles de género, según un estudio global de Ipsos

El retroceso en materia de igualdad de género, sobre todo entre los jóvenes, es cada vez más evidente, en España y a nivel global. Un informe realizado por Ipsos y el Instituto Global para el Liderazgo de la Mujer del King’s College de Londres y presentado coincidiendo con el 8M confirma que los jóvenes mantienen actitudes más machistas que sus mayores, y señala que está algo que está pasando entre los hombres, pero también entre las mujeres.
Por ejemplo, el 31% de los varones de la generación Z dicen estar de acuerdo con la idea de que una mujer siempre “debe obedecer” a su esposo y un 33% dice que el marido debe tener la última palabra en las decisiones importantes. Según los resultados de la encuesta, en la que han participado 23.000 personas de veintinueve países (incluido España), el porcentaje de hombres de la generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) que tienen puntos de vista tradicionales sobre la toma de decisiones en un matrimonio dobla el de los hombres de la generación baby boomer (nacidos entre 1946 y 1964). Así, solo el 13% de los varones boomers opina que la mujer debe obedecer a su marido y solo el 17% dice que el marido debe tener la última palabra sobre decisiones importantes.
Las mujeres demuestran tener opiniones menos tradicionales sobre los roles de género, aunque los resultados de la encuesta confirman que esa visión también va calando más entre las jóvenes. Así, el porcentaje de las mujeres que creen que una esposa siempre debería obedecer a su marido es del 10% en el caso de las zetas y un 6% en el de las boomers.
Otros datos relevantes que demuestran la brecha generacional:
- Casi una cuarta parte (24%) de los hombres de la generación Z están de acuerdo en que una mujer no debe parecer demasiado independiente o autosuficiente (frente a solo el 12% de los hombres baby boomer). En el caso de las mujeres, opinan lo mismo el 15% para la generación Z y el 9% para las baby boomers.
- Las actitudes hacia la sexualidad también son muy diferentes: el 21% de los hombres de la generación Z piensan que una mujer nunca debería tomar la iniciativa en el sexo, en comparación con solo el 7% de los hombres y mujeres baby boomers. Solo el 12% de las mujeres de la generación Z están de acuerdo con esta afirmación.
- El 59% de los varones de la generación Z dicen que se espera de los hombres que hagan demasiado para apoyar la igualdad, en comparación con el 45% de los hombres baby boomers. De nuevo, la proporción de mujeres que comparten esta opinión es más bajo (41% y 30% respectivamente).
- Curiosamente, aunque los zetas son el grupo en el que está más extendida la opinión de que una mujer no debería parecer demasiado independiente o autosuficiente, también son los que están más de acuerdo con que las mujeres con una carrera exitosa son más atractivas: el 41% lo cree así, frente a solo el 27% de los baby boomers de ambos sexos.
En análisis confirma que los jóvenes tienen también expectativas más tradicionales que las generaciones anteriores sobre su propio comportamiento. Por ejemplo, el 30% de los varones de la generación Z que participaron en la encuesta indicaron que un hombre no debería decir “te quiero” a sus amigos, el 43% está de acuerdo con que “los jóvenes deben tratar de ser físicamente duros” y el 21% cree que los hombres que participan en el cuidado de los niños son menos masculinos.
“Es preocupante ver que las actitudes hacia la igualdad de género no son más positivas, especialmente entre los jóvenes. Muchos hombres de la Generación Z no solo están poniendo expectativas limitantes a las mujeres, sino que también se están atrapando a sí mismos dentro de las normas restrictivas de género”, indica Julia Gillard, presidenta del Instituto Global para el Liderazgo de la Mujer y la primera mujer (y única hasta ahora) en servir como primera ministra de Australia entre 2010 y 2013. “Debemos seguir trabajando para acabar con la idea de que es un juego de suma cero en el que las mujeres son las únicas beneficiarias de un mundo con igualdad de género. Necesitamos asegurarnos de que todos participen en el camino de la igualdad, con una comprensión clara de por qué beneficia a toda la sociedad”.



