“Me sigue maravillando cómo una perspectiva u opinión diferente puede relativizar los problemas”
Hoy, en MAS Directivas, Almudena Pérez, directora general de IT para Europa Occidental en JTI

En esta ocasión, MAS Directivas pone el foco sobre Almudena Pérez, responsable de tecnología para Europa Occidental de JTI, la división internacional de la compañía tabaquera Japan Tobacco Inc. Trabaja allí desde 2015, tras pasar por Accenture y Diageo.
¿Qué querías ser de pequeña? Siempre le decía a mi madre que quería ser “gallega, pintora y médico”, y ella se reía diciéndome que gallega ya iba a ser toda la vida. Es curioso que tuviese unas aspiraciones tan humanistas y que acabase estudiando ingeniería y dedicándome al menudo de la tecnología.
¿Qué recuerdas de tu primer día de trabajo? Un ansia tremenda por encajar y caer bien, me parecía todo nuevo y abrumador. Recuerdo que me dolían las mejillas de tanto sonreír y presentarme a todo el mundo mientras me hacían el tour por la oficina. Empecé en el mundo de la consultoría tecnológica y, aunque siempre había tenido bastante curiosidad y destreza en programación, automatización, etcétera, tenía esa sensación de no saber por dónde empezar y de que era un área infinita. Han pasado casi veinte años y sigo teniendo exactamente la misma sensación, las posibilidades de aprender en esta área no tienen límites.
¿Cuál es tu mejor cualidad? ¡Qué difícil contestar a esto sin caer en el síndrome de la impostora! Si pienso en mi vida laboral, la capacidad de aprender, la inquietud y la curiosidad siempre me han hecho tenerle poco miedo al cambio y a enfrentarme a cosas nuevas. Y esto es extensible a la gente que me he ido encontrando a lo largo de los años. Conocer gente nueva siempre me ha recargado la energía y ha hecho esas transiciones (de empresa, de posición) mucho más sencillas.
¿Y cuál es tu peor hábito? Tengo parálisis por análisis constantemente. Esa sensación de prudencia a veces me protege, pero también me ralentiza a la hora de tomar algunas decisiones, sobre todo en proyectos o situaciones nuevas. Lo único que me saca de esa niebla mental suele ser pedir consejo y compartirlo con compañeros o incluso amigos y familia. Me sigue maravillando cómo una perspectiva u opinión diferente puede desbloquear tantas posibilidades o relativizar los problemas.
¿Qué te levanta el ánimo? Mi primera respuesta espontánea sería la música. En casa no puedo estar en silencio, la música me acompaña a todas partes y acompaña mi estado de ánimo. Si me levanto con poca energía, escojo algo cañero para ir caminando al trabajo, si estoy más reflexiva, pues algo más tranquilo o instrumental. Me paso la vida cantando y bailando por casa, debí de ser una adolescente bastante molesta con esto. Incluso voy por la calle cantando con los cascos. No me doy cuenta, pero cuando me encuentro con alguien conocido me da un poco de vergüenza. Pero tampoco lo puedo evitar.
¿Cuál es el mejor consejo que has recibido nunca? Mi madre repetía constantemente que había que tener “sentido común, que es el menos común de los sentidos”. Nos lo repetía constantemente a mi hermano y a mí y ha sido un mantra vital para ambos. En mi vida laboral, me han dado un gran consejo y es que, hasta un momento de mi carrera, yo decía y me sentía orgullosa de que “mi trabajo hablase por sí mismo”, pero tuve un compañero que me hizo entender que lo más importante en realidad eran las personas y las relaciones humanas en el entorno de trabajo. Aquel cambio de perspectiva me cambió la carrera profesional y la manera de ir cada día a la oficina. No se trata de sentarte delante de un ordenador, si no de hablar con gente, escuchar, compartir y tener un interés genuino por la gente que te rodea. Al fin y al cabo, a veces pasamos tanto tiempo con nuestros compañeros que con nuestro entorno familiar y son una parte importantísima de nuestras vidas y salud mental.
¿Qué es lo que más valoras en una persona? Valoro mucho el entusiasmo y la pasión en la gente que me rodea, egoístamente son cualidades que me recargan de energía cuando comparto tiempo con gente así. Admiro la autenticidad, es muy valiente sostener valores e ideas propias en un mundo con tanto exceso de estímulos e información. Al principio iba a contestar que el “sentido común”, se ve la huella de mi madre…
Cuéntanos lo mejor que te haya pasado en el trabajo. Hace 6 años, justo antes de la pandemia, estuve involucrada en un proyecto muy intenso y complejo que requirió un esfuerzo y carga mental enorme, mía y de mis compañeros. Después de muchos meses de estrés, el proyecto finalizó siendo un éxito absoluto y se organizó una ceremonia de inauguración en la que simbólicamente teníamos que darle a un botón para ‘arrancar’ el nuevo sistema. Me pidieron ser la mano que pulsara el botón en una retransmisión delante de los 46.000 empleados que formamos JTI en el mundo y recuerdo una sensación enorme de responsabilidad y orgullo. Si cierro los ojos, todavía recuerdo como si fuese ayer los abrazos y las lágrimas con mis compañeros y jefes. Esta reflexión siempre la llevé conmigo: no importa lo duro o exigente que sea un proyecto o situación, el recuerdo que te llevas es la gente que estaba a tu lado cuando ocurrió.
Y tu peor experiencia laboral. Yo creo que sería la primera vez que lloré en el trabajo, mi primer año en consultoría. La presión era tremenda y era muy exigente conmigo misma, cada pequeño problema podía parecer un mundo y el nivel de demanda era alto. Me prometí a mí misma que intentaría sufrir menos por las derrotas y aceptar el fallo de una manera más natural.
¿A qué hora te has levantado esta mañana? A las 7:30, es mi hora habitual cuando voy a trabajar, tanto si trabajo desde casa como si voy a la oficina. Me levanto, me ducho y me tomo un café, no me complico demasiado. Como propósito de año nuevo quería intentar hacer algo de deporte por la mañana, siempre lo dejo para última hora de la tarde, pero aprovechar las mañanas mejor siempre me quedó en la lista de tareas pendientes.
¿Cuál es tu palabra favorita? Independencia. En un sentido amplio, tanto de referido como a desarrollar un criterio y pensamiento propio como esa necesidad de independencia económica y vital a la hora de enfrentarse al mundo.
¿Cuál es tu momento favorito del día? Tengo la suerte de ir caminando a la oficina, así que diría que los paseos de ir y volver al trabajo son uno de mis momentos preferidos en los días de rutina laboral. Me pongo los cascos y planifico mentalmente el día cuando voy y recapitulo en el momento de vuelta a casa. En los fines de semana, me encanta tomarme mi tiempo para desayunar sin prisa, es la versión del paseo matutino de los sábados y domingos.
Elige una mujer cuya carrera te haya inspirado. Afortunadamente, desde que estoy en JTI la inspiración viene de múltiples compañeras y amigas y de cada una de sus historias. Soy muy afortunada de estar rodeada de mujeres con carreras y vidas diversas con las que compartir inquietudes, miedos y retos de ser mujer en el mundo de la tecnología y poder ver como cada una de nosotras ha abordado y liderado su propio camino. Nos hemos convertido en nuestros propios referentes y eso es un lujo del que estoy profundamente agradecida.
Y una empresa (que no sea la tuya) que admires especialmente. Aunque sea barrer para casa, admiro mucho Estrella Galicia como empresa y el hecho de que hayan preservado su identidad familiar y local a pesar de las presiones por vender a grandes grupos. Además, su filosofía de producir la cerveza más apreciada y no la más vendida siempre me ha parecido una filosofía de compromiso con el consumidor. Eso, y que me gusta mucho su producto.
¿Cuál es tu bien más preciado? Una sortija que me regaló mi madre. Se la compró con su primera paga extra cuando empezó a trabajar con 19 años. La llevo conmigo todos los días y cuando la miro pienso en lo importante que fueron los valores de independencia y autosuficiencia que siempre me transmitió.
Si tuvieses que dedicarte a una profesión diferente, ¿cuál sería? Siempre me ha gustado la idea de dedicarme a la política, en el sentido de contribuir a la comunidad e intentar mejorar el mundo en el que vivimos, aunque con el tiempo he perdido esa visión idealizada. Me vería contribuyendo en el ayuntamiento de mi pueblo o algo a escala tangible, a nivel de asociaciones culturales o de vecinos.
¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? Escaparme a un concierto o festival siempre está entre mis planes preferidos. Aunque odio aburrirme, lucho contra el concepto de que sea algo negativo y abrazo el descanso como algo necesario.
¿Cómo te gustaría ser recordada? Ser recordada sería un privilegio en sí mismo. Me gustaría ser recordada como alguien presente, cercana, sensata y, por qué no, divertida. Si la gente se quedase con la impresión de que soy ‘buena compañía’, eso sería ya un logro.
Recomiéndanos un libro, un disco, una serie y una película. Empiezo por la que me resulta más difícil, que es el disco. Me cuesta escoger, porque he pasado por muchas fases, pero creo que me quedo con discos que me marcaron en mi adolescencia, así que recomendaría Siamese dream, de los Smashing Pumpkins, o Definitely maybe, de Oasis. Además, tuve la suerte de asistir a uno de los conciertos de reunión de los hermanos Gallagher el año pasado en Manchester, fue toda una experiencia. Como película, sin duda, Lost in translation, aunque todas las de Sofía Coppola son para mí obras de arte por cómo retrata la intimidad y las emociones en sus personajes. Series hay muchas: Breaking bad, Mad men, pero a la que vuelvo todo el rato y me hace reír como ninguna es The office. Últimamente prefiero leer más ensayo y no-ficción, recomendaría Outra idea de Galicia, de Miguel-Anxo Murado, un libro pensado inicialmente para explicar Galicia a los no gallegos, pero que se convirtió en un texto de referencia por cómo describe la idiosincrasia gallega. Intento leer mucho en gallego para conservar vivo mi bilingüismo, que en Madrid no tengo oportunidad de practicar mucho.
¿Qué lugar te gustaría visitar? Siempre quise visitar Japón. Por suerte estuve allí por trabajo varias veces en los últimos años y sigo con la sensación de que me queda mucho por ver. Tengo pendiente una visita a Escocia y otra a Irlanda, he viajado mucho a UK siempre por trabajo y a ciudades, pero me fascinaría ver esos paisajes. Supongo que también porque hay cierta conexión celta-gallega y una proximidad cultural atlántica que me despierta mucha curiosidad.
¿Dónde te ves dentro de diez años? Trabajando. El trabajo siempre ha sido una parte casi identitaria de mi vida, conectando con lo que mencionaba antes de la independencia. También me ha llamado siempre la atención la idea de emprender, así que no descarto que en algún momento me dé por tirarme a la piscina y empezar algún proyecto propio o paralelo al mundo de la tecnología.



