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¿qué estás pensando...  “un linchamiento mediático







                                                                       como el que yo viví puede


                                                                       acabar con tu carrera. nadie

                                                                       te recuerda por las cosas


                                                                       que has hecho, sino solo por
        Me llamo Remedios Cervantes y vivo con pasión mis 55 primaveras.
        Nunca me he quitado años y no voy a empezar a hacerlo ahora.
        Fui Miss España en 1986, trabajé mucho tiempo como modelo y    un error”.
        durante una temporada lo combiné con el trabajo de presentadora
        de televisión, hasta que decidí dar el salto a la interpretación,
        que es lo que siempre había querido hacer. Empecé a trabajar en
        series, cine y teatro llegando incluso a dar el salto a la producción
        teatral montando Alikindoi Producciones. Pero después de más de
        treinta años en la vida pública, seguramente me recordarás como
        aquella ‘torpe’ de Atrapa un millón que cambió la respuesta de un
        concursante en el último momento y le hizo perder 5.000 euros.


        Fue uno de esos impulsos que todos hemos tenido alguna vez, la
        cosa podía haber quedado en una anécdota televisiva como tantas
        otras, pero a mí me cambió la vida.


        Esta  sociedad  en  la que  vivimos  gusta  de  clasificar  en  héroes  o
        villanos, y puedes pasar de una cosa a otra en menos de diez minutos.
        En mi caso, bastaron unos segundos. Obviamente cometí un error,
        pero lo que vino después fue tremendo, injusto y desproporcionado.

        Fui trending topic mundial durante dos semanas. Me dijeron las
        peores cosas que se le pueden decir a un ser humano, mi reputación
        personal y profesional quedó manchada y llegué a recibir una
        carta de amenaza de muerte en mi propia casa. Un linchamiento
        mediático como el que yo viví puede acabar con tu carrera, porque la
        gente tiende a olvidarse de tu histórico. En casos así queda borrado
        de un plumazo, nadie te recuerda por las cosas que has hecho,
        sino solo por un error. En aquel momento no podía dar crédito a la
        indignación, a la ira que ese error despertó entre la gente mientras,
        paradójicamente, el concursante ‘víctima’ fue un chaval majísimo
        que se solidarizó conmigo, nunca me guardó rencor y que, además,
        ganó más dinero en televisión después.                     todo el mundo y una libertad con la que nunca habían soñado
                                                                   nuestros padres o abuelos, parece llevarnos justo a lo contrario;
        Pero vivimos unos tiempos en los que se están perdiendo muchos   a aislarnos más en irracionales trincheras. Vamos muy deprisa,
        valores y cosas esenciales para la convivencia como la educación   demasiado deprisa, y  deberíamos pararnos  y pensar más. Las redes
        y la empatía. Son tiempos del todo vale y aflora mucho odio,   sociales son una herramienta maravillosa, pero mucha gente no las
        demasiado rencor y excesiva crispación. Una actitud ante la vida   entiende. Hay quien no sabe que te pueden denunciar por lo que
        que estamos inoculando a las nuevas generaciones. Una herencia   digas en internet. Quien piense que está escondido tras una cuenta
        que, convendréis conmigo, a nada  bueno nos puede llevar. Lo   de Twitter, se equivoca. En 2019 cerré varias cuentas desde las que
        de aquel programa pasó hace ocho años y no vamos a mejor. Las   me habían insultado en 2015. En su día no supe cómo hacerlo, pero
        nuevas tecnologías que nos dan la posibilidad de conectar con   después aprendí.

                                                                   Nueve meses después de la emisión del programa, mi madre
                                                                   falleció. Afortunadamente no se enteró de la gravedad de lo que
                                                                   me había pasado. Cuatro años antes yo había decidido volver a
                                                                   Málaga, sin dejar mi casa de Madrid, para pasar más tiempo con
                                                                   ella. Me alegro mucho de haber tomado esa decisión, porque así
                                                                   pude estar con ella hasta el final de sus días. Cuando falleció, me
                                                                   vine unos días a Valencia para poner algo de tierra de por medio


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