Los miedos sexuales de los españoles
El 60% de las mujeres teme ser juzgada por su cuerpo o su sexualidad, mientras que la principal preocupación de los hombres es no satisfacer a su pareja, según una encuesta de Platanomelón

El miedo a ser juzgadas por su cuerpo o su sexualidad es la principal inseguridad que experimentan las mujeres en sus relaciones íntimas. Así lo reconoce el 60% de las participantes en una encuesta realizada por Platanomelón que analiza los temores más habituales relacionados con el sexo y cómo cambian según el género y la edad. Entre los hombres, en cambio, la principal preocupación es no satisfacer a la otra persona, señalada por el 64% de los encuestados.
El estudio, difundido por la marca de bienestar íntimo coincidiendo con Halloween, pone de manifiesto que las expectativas, la imagen corporal y el miedo al juicio siguen condicionando la forma en que muchas personas viven su sexualidad. De hecho, el 46% de los participantes reconoce que estas inseguridades han afectado mucho o bastante a su disfrute sexual. En términos generales, el miedo más frecuente es no dar placer a la otra persona, que señala el 53% de los encuestados. Le siguen la preocupación por no estar "a la altura" (51%), el temor a ser juzgado por el cuerpo o la sexualidad (48%), el miedo a no alcanzar el orgasmo (37%) y la dificultad para expresar los propios deseos o pedir lo que se quiere (32%).
Diferentes preocupaciones entre mujeres y hombres
Los resultados muestran diferencias significativas entre las inseguridades sexuales de mujeres y hombres. Mientras que entre ellas predomina el miedo al juicio sobre su cuerpo o sexualidad (60%), seguido del temor a no estar 'a la altura' (51%) y a no dar placer (49%), entre ellos, la preocupación por satisfacer a la otra persona ocupa claramente el primer puesto (64%).
También aparecen diferencias en relación con el propio disfrute. El 46% de las mujeres teme no llegar al orgasmo, frente al 17% de los hombres. Asimismo, el 36% de las encuestadas reconoce tener miedo a no disfrutar lo suficiente, una preocupación que comparte el 15% de los participantes masculinos.
La presión por estar a la altura disminuye con la edad
La edad es otro factor que influye en el tipo de inseguridades. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el 71% señala como su principal miedo no estar 'a la altura'. En esta franja también destacan el temor a ser juzgado por el cuerpo o la sexualidad y la preocupación por no dar placer, ambos con un 59%. Entre los 25 y los 34 años, el miedo más frecuente pasa a ser el juicio sobre el cuerpo o la sexualidad (60%), seguido por la preocupación por no alcanzar el orgasmo (51%).
A partir de los 35 años gana protagonismo el temor a no satisfacer a la otra persona, señalado por el 64% de los participantes de entre 35 y 44 años y el 54% de quienes tienen entre 45 y 54 años. Entre los mayores de 55 años, esta preocupación comparte el primer puesto con el miedo a ser juzgado por el cuerpo o la sexualidad, ambos con un 34%.
El miedo al juicio también dificulta hablar de sexo
Las inseguridades no solo afectan a la experiencia íntima, sino también a la comunicación. Casi tres de cada cuatro personas encuestadas reconocen haber evitado alguna vez hablar de un tema sexual por vergüenza o miedo a ser juzgadas. Sin embargo, el 55% considera que hablar con la otra persona le ha ayudado o le ayudaría a sentirse más cómoda durante sus relaciones sexuales.
Para Anna Sánchez, sexóloga de Platanomelón, estas preocupaciones están relacionadas con las expectativas sociales que rodean la sexualidad. "A menudo vivimos los encuentros sexuales con miedo a no estar a la altura, no gustar o no satisfacer a la otra persona. Estos miedos no son solo individuales: tienen que ver con los mensajes que recibimos como sociedad sobre cómo debería ser el sexo". La especialista defiende la importancia de la educación sexual para cuestionar estas presiones: "Una educación sexual integral podría ayudarnos a cuestionar estas expectativas y dejar de vivir el sexo como una prueba en la que tenemos que demostrar algo, para empezar a vivirlo como una experiencia de exploración y no un examen".



