Cuando el ‘doctor ChatGPT’ sustituye al ginecólogo
Tratamientos incorrectos, medicamentos inapropiados y diagnósticos erróneos que pueden empeorar enfermedades son algunas de las consecuencias de esta tendencia

Hace tiempo que sabíamos de los riesgos del ‘doctor Google’, pero últimamente cada vez más gente recurre a herramientas de IA en lugar de ir al médico de cabecera, al psicólogo o al ginecólogo. Tiene que ver con la facilidad de uso de esta tecnología, pero también con el aumento del coste de vida, que está haciendo que incluso acudir al médico se convierta en una decisión económica.
Para comprender el impacto de esta tendencia en la salud femenina, la marca de higiene femenina Intimina ha llevado a cabo una encuesta entre 3.000 mujeres de entre 20 y 50 años residentes en Reino Unido, Francia y España que confirma que cada vez más mujeres están reemplazando la atención médica profesional por inteligencia artificial gratuita, autodiagnósticos y hábitos de higiene de riesgo. Lo que es más preocupante: muchas son plenamente conscientes del peligro, pero lo asumen igualmente.
Más de la mitad de las mujeres (54,70%) utilizaría una herramienta de IA para obtener información sobre su salud incluso sabiendo que tiene una tasa de error del 20%, siempre y cuando fuera gratuita. En España esta cifra sube hasta el 55,34%. La razón más común por la que se recurre a la IA (para el 22,4% de las encuestadas y el 25,8% de las españolas) en vez del sistema público de salud es que los tiempos de espera para conseguir una cita superan las dos semanas.
En cuanto a las consultas más frecuentes, un 24% de mujeres afirman que usan estas herramientas para determinar si los síntomas son lo suficientemente graves como para ir al médico. Esto también tiene que ver con la subida de los costes de vida. Según la encuesta, la mitad de las mujeres ha evitado reservar cita con el médico específicamente para evitar gastos de viaje o de recetas y 40,4% ha pospuesto la compra de tratamientos médicos hasta que los síntomas fueron lo suficientemente severos. Durante el último año, más del 60% de españolas ha admitido haber utilizado prescripciones médicas antiguas y más del 70% han utilizado remedios de venta libre sin haber recibido el diagnóstico de un profesional.
Aunque esta tendencia afecta a todas, el impacto es especialmente fuerte en las generaciones más jóvenes. Un dato que lo demuestra: el 44,9% de las encuestadas reconoce que el coste de vida actual les ha hecho dejar de comprar productos preventivos como probióticos o geles específicos, pero en las mujeres de entre 20 y 29 años este porcentaje sube hasta al 48,16%. Además, un 64,21% de las más jóvenes reconocía que comprarían antes el tratamiento más barato incluso aunque fuera menos efectivo.
Las mujeres de este rango de edad no solo son el grupo más expuesto a la precariedad económica, también son las más propensas a confiar en la IA incluso cuando se trata de información extremadamente sensible. Un tercio (35,54%) de las veinteañeras confían más en la IA que en una consulta presencial con un médico y más del 40% estarían dispuestas a utilizar información sensible como fotografías de los síntomas, detalles sobre su ciclo menstrual o su historial sexual para conseguir un diagnóstico a través de la IA.
No solo se están reduciendo las visitas médicas, sino también está afectando el acceso a productos básicos y modificando hábitos de higiene íntima. El estudio revela que una parte de las mujeres ha comenzado a aplicar lo que desde Intimina describen como ‘racionamiento menstrual’: estirar el uso de productos desechables para que duren más tiempo. Una de cada diez mujeres admiten usar compresas o tampones durante más tiempo del recomendado para ahorrar dinero y un 23,43% ha cambiado a productos de higiene más económicos o genéricos.




