Louis Vuitton, un legado más allá de la moda
Una exposición en el Thyssen reúne sus piezas más emblemáticas y analiza su relación con los cambios técnicos y sociales

Una cosa es ser una gran marca de lujo y otra bien distinta es tener capacidad de influencia sobre los modos de vida de una sociedad. A Louis Vuitton la podemos incluir en esta segunda categoría. La empresa lleva más de 160 años anticipándose a los anhelos y necesidades de sus clientes. Por ello, el Museo Thyssen ha organizado, en colaboración con la casa, la muestra Time Capsule, que hasta el próximo 15 de mayo exhibirá algunas de las piezas más icónicas de la maison desde su creación en 1854 hasta hoy.
El recorrido, divido en seis partes, invita al visitante a sumergirse en su elegancia y simbolismo. Allí vemos algunas de sus creaciones más emblemáticas, entre ellas, el magic malle, el mítico baúl que dio origen de todo. Analiza, además, la relación de la marca con los cambios en el transporte y la forma de viajar. Y también con la artesanía. De hecho, finaliza con una demostración en directo de cómo es el proceso de confección de sus piezas. Un deleite para los sentidos. Para todos, incluido el tacto: al principio uno puede palpar algunas de sus pieles más características. También hay tabletas que permiten interactuar y obtener algo más de información sobre determinados productos.

Mención especial merece la sala con el ya citado magic malle. El baúl aparece situado en el centro y rodeado de vídeo instalaciones que inducen al visitante a explorar un universo único, el de los viajes de Louis Vuitton.
Este punto es fundamental para entender esa influencia de la marca de la que hablábamos al principio y que va más allá del sector de la moda. Por ejemplo, tras los baúles diseñados para el medio de transporte más habitual en la época, el tren, la marca se anticipó a la popularización del automóvil creando, ya en 1897, la primera solución para la nueva forma de viajar. Luego llegaron muchos otros accesorios diseñados ad hoc para ese medio, y la oferta se amplió después con la llegada de los aviones turísticos.

En todos se ve que la elegancia ha sido siempre la seña de identidad de la firma; una elegancia que en sus orígenes la convirtió en la empaquetadora preferida de la Emperatriz Eugenia por el cuidado con el que permitía trasladar esos perfumes, maquillajes y bebidas que acompañaban a las clases altas en sus desplazamientos.
Después de más de treinta años presente en Madrid, por fin la capital le rinde a Louis Vuitton merecido homenaje.



