La crisis de los tratamientos para la menopausia: qué está pasando y cuándo podría resolverse
El desabastecimiento de varios medicamentos de terapia hormonal sustitutiva está afectando a miles de mujeres en España, aunque los expertos confían en que el suministro se normalice entre octubre y noviembre

En los últimos meses, cerca de 400.000 españolas se han enfrentado a serias dificultades para continuar con sus tratamientos de terapia hormonal sustitutiva. En muchos casos se han visto obligadas a hacer un peregrinaje, de farmacia en farmacia, desplazándose incluso a otras provincias, para poder comprar alguna caja de la medicación que usan para aliviar los síntomas asociados a la menopausia o prevenir la osteoporosis.
El origen de la crisis está en una combinación de fallos técnicos en la fabricación de un producto, el consiguiente efecto cascada sobre otros formatos y un aumento de la demanda. Todo comenzó en marzo con el spray Lenzetto, un tratamiento con estradiol. Un fallo en el dispositivo dispensador y un déficit de producción por parte del laboratorio (Gedeon Richter), provocó un aumento en la demanda otros medicamentos. Al escasear Lenzetto, miles de pacientes y médicos empezaron a migrar masivamente hacia otras presentaciones, como los parches Evopad y Estradot, o el gel Oestraclin. Pero las líneas de producción de estos otros formatos no estaban preparadas para absorber semejante pico de demanda, lo que provocó el desabastecimiento generalizado de media docena de fármacos clave. A esto se ha sumado la retirada de otros medicamentos de esta misma categoría como Duavive o Climodien, lo que ha agravado el problema.
Como consecuencia, se calcula que entre 300.000 y 400.000 usuarias están teniendo problemas para continuar con sus tratamientos para la menopausia. Los expertos recomiendan no suspender la terapia hormonal de forma brusca sin supervisión médica. Cuando se discontinúa el tratamiento, sobre todo, si es de manera abrupta, vuelve la sintomatología, y lo hace muy rápido. “Los sofocos, los sudores nocturnos, los cambios de estado de ánimo, el insomnio, etcétera puede volver en un plazo de días”, explica Silvia P. González, ginecóloga y presidenta de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). “Todo depende de cómo de brusca haya sido una interrupción de hormonas y de cómo de intenso fuera síntoma cuando se pautó el tratamiento. La protección de la medicación a nivel de otros órganos o sistemas tarda más tiempo a perderse”. La presidenta de la AEEM recuerda que “sigue habiendo alternativas disponibles, no están afectadas todas las formas de tratamiento hormonal”. Por eso, recomienda a las personas afectas que se pongan en contacto lo antes posible con su profesional sanitario para que plantee los cambios de tratamiento más adecuados en cada caso. Cabe señalar, no obstante, que no todos los tratamientos disponibles en el mercado están actualmente financiados por el Sistema Nacional de Salud.
En los últimos años ha crecido de forma notable el uso de terapias hormonales en mujeres que transitan la menopausia, algo que tiene que ver con la visibilidad que esta etapa ha adquirido, pero también con que médicos y usuarias van perdiendo el miedo a estos tratamientos. Antiguos estudios, como el conocido informe de la Women's Health Initiative de 2002, generaron en su momento una alarma masiva sobre la terapia hormonal que ha tardado más de veinte años en corregirse con nueva evidencia científica. Con todo, el porcentaje de mujeres que los utilizan sigue siendo muy bajo. Según el Barómetro de la Menopausia de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, menos del 4% de las españolas que están en esta etapa (unos 8 millones) recurre a este tipo de medicamentos. La mayoría no los toma, bien porque su médico no se los recomienda, bien por esa hormonofobia histórica. Sociedades médicas como la AEEM señalan que más del 20% de las mujeres se beneficiarían de este tipo de terapia por la severidad de síntomas como los sofocos graves o el insomnio.
El problema de suministro de terapias hormonales de sustitución afecta también a otros colectivos, como el de las personas trans en proceso de transición, aunque no existe una cifra oficial ni un censo que cuantifique cuántas son las que utilizan estos medicamentos como terapia de afirmación de género. En su caso, el impacto puede ser todavía mayor. “Si dejan de ponerse tratamientos hormonales pueden volver a virilizarse, con las consecuencias que tiene esto sobre ellas”, apunta Silvia P. González. Algunas mujeres que están en tratamientos de fertilidad tampoco están pudiendo hacer la preparación adecuada.
El problema de desabastecimiento de tratamientos de terapia hormonal sustitutiva parece en vías de solución
Su esperanza es que los problemas de suministro en las farmacias españolas se resuelvan pronto, algo que parece posible. “Estamos en contacto con los laboratorios farmacéuticos y la mayor parte de los medicamentos se van a reabastecer durante los meses de octubre y noviembre”, asegura la presidenta de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia. “Teóricamente, la situación está en vías de solventarse”.



