Adiós a Josefina Castellví, pionera de la investigación oceanográfica
La bióloga barcelonesa fue la primera mujer del mundo en dirigir una base antártica

Josefina Castellví i Piulachs, oceanógrafa, pionera y referente científico a nivel internacional, falleció la semana pasada en su ciudad, Barcelona, a los 90 años. Castellví fue la mujer del mundo en dirigir una base en la Antártida.
Formada en ciencias biológicas en la Universidad de Barcelona, se especializó en Oceanografía en la Sorbona de París y se doctoró en la UB en 1969. Dedicó su vida a la investigación y difusión en ciencias marinas. En 1960, con tan solo 25 años, realizó sus primeras expediciones y se unió al entonces llamado Instituto de Investigación Pesquera, actualmente Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), ubicado en la Barceloneta. Además, también fue profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo del que fue delegada en Cataluña durante dos años (1984-1986).
Castellví centró su estudio en el plancton y, más específicamente, en las diatomeas, en los nutrientes y en las bacterias que conviven en ambientes mucho más extremos, con el fin de comenzar a comprender esta parte fundamental de la cadena biológica en el océano. Ella y Marta Estrada se convirtieron, en 1984, en las primeras españolas en participar en una expedición a la Antártida, a bordo del barco argentino Almirante Irizar, liderado por el químico y oceanógrafo Antoni Ballester.
Estas investigaciones en el continente que marcaron su vida, y los esfuerzos de Ballester hicieron posible que España se convirtiera en miembro del Tratado Antártico en 1988, promovido treinta años antes, inicialmente por doce estados, para gestionar la ocupación y explotación de recursos en la Antártida. Castellví sucedió a Ballester en la dirección de la primera base española (Base Antártica Juan Carlos I) en la Isla Livingston (Shetland del Sur). Dirigió el centro desde 1989 a 1997, convirtiéndose en un referente científico a nivel mundial.
Oficialmente retirada del trabajo profesional en 2000, no apartó los ojos del mar. Se centró en difundir todo el conocimiento reunido, participar en conferencias, entrevistas y editar artículos. Entre otros reconocimientos, recibió la Cruz de San Jorge de la Generatita de Cataluña y la Medalla de Oro al Mérito Científico del Ayuntamiento de Barcelona en 1995. En 2014, para conmemorar el treinta aniversario de su primer viaje, el periodista Albert Solé la llevó en un nuevo viaje, el último, a la Antártida. Las imágenes y entrevistas que tomó fueron recogidas en el documental Els registra glaçats (Frozen memories).



