Los Goya 2026 confirman el buen momento del cine hecho por mujeres
A falta de conocer los ganadores, las candidaturas reflejan avances en igualdad, aunque siga existiendo una brecha de género y diversidad en el audiovisual español

Queda muy poco para la gran noche del cine español. Los ganadores de la 40 edición de los Premios Goya ya se han elegido (la segunda ronda de votaciones se cerró el 13 de febrero) y conoceremos los ganadores en una ceremonia que se celebrará este sábado en Barcelona. Un año más, CIMA ha analizado las nominaciones desde una perspectiva de género para evaluar los avances y los desafíos pendientes en la industria audiovisual española. Su conclusión: hay noticias muy buenas y otras no tanto. “Las nominaciones dibujan un panorama ambivalente para el sector: avances significativos en la presencia de mujeres conviven con desigualdades estructurales persistentes, especialmente en determinadas categorías técnicas y en materia de diversidad”.
De las personas nominadas este año, 90 son mujeres y 146 hombres, lo que supone un 38% de representación femenina entre productoras, directoras, guionistas, intérpretes y otras profesionales del sector. La cifra, indica la asociación, confirma una tendencia positiva que se explica por varios factores. Entre otras cosas, tiene que ver con el sistema establecido por el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) hace unos años para corregir la profunda desigualdad que históricamente había imperado en este sector. Se trata de un sistema de cuotas en las ayudas a los largometrajes que puntúa mejor a las películas que tengan a mujeres en determinados puestos de responsabilidad. Esto ha hecho que las profesiones del sector recibieran más oportunidades, y ellas han aprovechado la oportunidad para demostrar su talento, dando lugar a la llamada ‘revolución femenina del cine español’.
Entre los hitos más destacados de esta edición de los Goya destaca que la película más nominada, Los domingos, está dirigida, escrita y producida por mujeres (Alauda Ruiz de Azúa en la dirección y el guion, y Marisa Fernández Armenteros, Sandra Hermida y Nahikari Ipiña en la producción). Además, en cuatro de las cinco candidatas a Mejor Película hay mujeres en los equipos de producción, aunque solo dos, Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa y Sorda de Eva Libertad, están dirigidas por mujeres.
En esta edición, Carla Simón y Alauda Ruiz de Azúa optan al premio a Mejor Dirección, un galardón que, en toda la historia de los Premios Goya, solo ha sido concedido a tres mujeres: Pilar Miró (1997), Icíar Bollaín (2004) e Isabel Coixet (2006 y 2018), un dato que, según la asociación, “refleja con claridad el camino que aún queda por recorrer en términos de reconocimiento”. Aun así, se perciben avances: este año en la categoría de Dirección Novel también se alcanza un 40 % de presencia femenina, con las candidaturas de Gemma Blasco y Eva Libertad. La de Dirección Novel es una sección en la que las mujeres han logrado importantes reconocimientos en los últimos años. Asimismo, el 60% de los guiones nominados han sido escritos o coescritos por mujeres, confirmando el peso creciente de las creadoras en el relato cinematográfico contemporáneo.
Las cosas son desiguales en los departamentos técnicos, y ahí surgen contrastes especialmente significativos. Este año, Dirección de Fotografía, Montaje y Dirección de Arte apenas concentran una de cada cinco nominaciones femeninas (Bet Rourich, Victoria Lammers y Laia Ateca, respectivamente). Dirección de Fotografía ha sido históricamente uno de los apartados más masculinizados. La presencia femenina sigue siendo escasa en este ámbito (apenas un 21% según el último informe de CIMA, correspondiente a 2024) y solo una mujer, Daniela Cajías, ha sido reconocida con el Goya a la mejor fotografía.
Más llamativo resulta el caso de Dirección de Arte: a pesar de que las mujeres ocupan aproximadamente entre el 60 % y el 65 % de los puestos desde hace años (Informes CIMA), ese peso profesional no se traduce en premios. En cuarenta años de historia, únicamente Ana Alvargonzález, por Pa negre, ha obtenido el Goya en esta categoría, lo que evidencia una clara desconexión entre la amplia participación femenina y su reconocimiento en los principales galardones.

En las categorías técnicas, el sonido merece una mención especial: de los cinco equipos nominados, cuatro incluyen mujeres, y dos están formados íntegramente por ellas. Se trata de Sirat, con Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, cuya nominación al Oscar supone otro hito histórico, y Los domingos, integrado por Andrea Sáenz Pereiro y Mayte Cabrera.
Como en ediciones anteriores, la presencia de mujeres continúa concentrándose en categorías tradicionalmente feminizadas, como Mejor Diseño de Vestuario y Mejor Maquillaje y Peluquería, lo que, indica CIMA, evidencia la persistencia de estereotipos de género en los oficios vinculados a la estética dentro de la industria.
La diversidad, por su parte, continúa siendo una asignatura pendiente. Un año más, destaca especialmente la ausencia de diversidad étnico-racial, con solo una actriz racializada entre las nominadas: Antonia Zegers, de origen chileno. Asimismo, salvo contadas excepciones como Maspalomas, la presencia de voces y narrativas LGTBIQ+ sigue siendo muy limitada en las principales categorías.

No obstante, esta edición también deja noticias esperanzadoras. Por primera vez en la historia de los Goya, una intérprete sorda está nominada a Mejor Actriz, Miriam Garlo, marcando un hito en términos de accesibilidad y representación. Además, el 60% de las actrices nominadas tienen más de 40 años, frente al 47% registrado en 2025, lo que, señala el análisis, “apunta a una lenta pero significativa mejora del edadismo que sufre esta industria”.
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