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¿qué estás pensando... Aprender a reconstruir: cada uno de los terremotos ha supuesto una
pérdida física en etapas esenciales en la vida de un niño. Como
madre, tenía que hacer algo para que mi hija no perdiera nada más
o perdiera lo mínimo posible. Si la vida había puesto a una creativa
de publicidad como madre de una niña así en lugar de a una médico
o una enfermera, tenía que ser por algo. Y pensé en cómo podía
ayudarla, en cómo una creativa podía ayudar a una niña, no solo a
poder con el cáncer y sus secuelas, sino también a vivir feliz a pesar
de los tsunamis. Y pensé que si en algo somos buenos los creativos
Japón es un país acostumbrado a convivir con los desastres naturales. de publicidad es en darle la vuelta a las cosas, en destacar los
Por eso, seguramente, está tan arraigado en su cultura el Wabi Sabi, puntos positivos, en convencer y en enamorar, en mover a la gente
un concepto de la filosofía budista Zen que se basa en tres ideas a hacer cosas y en transformar. Mientras el cáncer se ocupara de
surgidas de la naturaleza: nada es perfecto, nada es permanente y recordarnos cada cierto tiempo con sus olas que estaba ahí, nosotros
nada está completo. En lugar de ver la naturaleza como una fuerza nadaríamos a contracorriente agarrados a las tablas del aprendizaje
peligrosa y destructiva, Wabi Sabi ayuda a entenderla como una que nos había dejado la vida para hacerles frente y seguir a flote
fuente de inspiración. Mantener lo imperfecto, reparar lo que está hasta que las aguas volvieran a su cauce.
roto y aprender a encontrar la belleza en los errores. Es el arte de
eliminar lo innecesario y conformarse con lo esencial. Así que durante estos años me he dedicado a leer mucho, a hablar
con muchísimos supervivientes de terremotos y tsunamis como
De los tsunamis que han sacudido mi vida, he aprendido lo mismo: los nuestros para ir aprendiendo poco a poco a aplicar el Wabi
puedes pelearte con la naturaleza, puedes intentar que te devuelva Sabi a nuestra vida y hacer de mi hija una niña feliz. Se dice que
algo que es imposible recuperar o puedes ingeniártelas para darles la principal diferencia a nivel emocional de un cáncer pediátrico
la vuelta y convertir esa pérdida en una oportunidad para rellenar las respecto a uno de adulto es que, en el caso del cáncer infantil, los
fisuras y construir algo mejor que lo que tenías antes.
El cáncer infantil, el cáncer a secas, es devastador porque es capaz
de filtrarse sutilmente en tu vida y destruir un montón de cosas que
pensabas que nunca ibas a perder. Un día se produce un terremoto
de escala 9, tu vida se tambalea y ves empezar a derrumbarse todo
aquello que dabas por descontado. En mi caso, además, no solo
he sufrido un terremoto, sino tres, en una cadencia casi perfecta
de cuatro años y medio: cuando mi hija era un bebé de nueve
meses, otra vez cuando tenía 5 años y de nuevo hace solo unos
meses, cuando tenía 10 años. Esa cadencia provoca algo curioso:
que anticipes el desastre, te adelantes a sus efectos y desarrolles
técnicas para que, cuando arrase, se lleve menos cosas y puedas
construir algo más fuerte después.
Si habéis estado en Japón sabréis que por todas partes hay avisos
de qué hacer en caso de terremoto: las casas, las calles, todo está
planteado de forma que cuando la naturaleza golpee, golpee con
menos fuerza. Hay un montón de señales que te dicen qué hacer
si el terremoto o el tsunami llega. En estos diez años de aprendizaje
que han sido la vida de Oli hemos tenido, como los japoneses, que
aprender a convivir con la enorme fuerza destructora de la naturaleza.
He aprendido y he enseñado a mi hija a perder, a prepararnos para la
debacle y, una vez pasado el tsunami, a levantar algo más bonito que lo
que teníamos antes. A reconstruir una vida nueva a partir de las vigas
llenas de grietas que deja su poder devastador. Esa vida nunca vuelve
a ser la anterior, porque las fisuras no desaparecen. Es una vida con “si piensas en lo que
las grietas a la vista, porque ellas te hacen recordar que sobreviviste al
terremoto, que aprendiste de él, y que te hizo más fuerte. tienes y no en lo que te falta
y aprendes a exprimir la
vida, la gente te mira con
admiración, no con pena”
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