Mujeres que Cambian el Mundo: referentes para pasar a la acción
El IV Foro MQCM reunió a mujeres que han convertido sus ideas, sus convicciones y, en muchos casos, sus propias experiencias vitales en motor de transformación

Emprender con propósito, pilotar un helicóptero, ponerse al frente de una orquesta, convertirse en un referente de la lucha contra la violencia machista, ayudar a que la sociedad sea más accesible para todos, transformar la educación, llevar atención médica allí donde apenas llega... Estas son algunas de las formas en las que están cambiando el mundo las protagonistas del IV Foro Mujeres que Cambian el Mundo, celebrado ayer en el Auditorio Edgar Neville de la Diputación de Málaga. El evento fue organizado por Mujeres a Seguir, con el patrocinio de Fundación Unicaja y la Diputación de Málaga, y el apoyo de Barceló Hotel Group, Clear Channel y Cadena Ser.
La cita reunió a emprendedoras, profesionales, deportistas y activistas dispuestas a compartir experiencias, aprendizajes y, sobre todo, razones para pasar empezar a actuar. “Queremos ser altavoz, punto de encuentro y, sobre todo, fuente de inspiración”, afirmó en la apertura Esther Valdivia, presidenta de Publicaciones Profesionales y editora de Mujeres a Seguir. Valdivia destacó que esta edición reunía a “mujeres extraordinarias, que impulsan el cambio y nos animan a pasar a la acción; mujeres que no esperan a que las cosas cambien, sino que activamente están diseñando el futuro a través del liderazgo con propósito, la innovación y un profundo compromiso social”.
“Hablar de mujeres que cambian el mundo, por supuesto a mejor, es hablar de referentes. Y los referentes son sumamente importantes porque amplían horizontes, rompen estereotipos y nos ayudan a imaginar futuros que de otro modo no creeríamos posibles”, destacó en su intervención Ana Cabrera, responsable de Acción Social e Investigación de Fundación Unicaja.
En la apertura participó también Francisco Salado, presidente de la Diputación de Málaga, que destacó la valentía de las personas a la hora de afrontar los problemas para remarcar que “hombres y mujeres nos complementamos y entre todos podemos conseguir que esta sociedad sea un poco mejor”. Carmen Sánchez, delegada Territorial de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo y de Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública de la Junta de Andalucía en Málaga, citó a Marie Curie para recalcar que no podemos pretender cambiar el mundo sin antes cambiar a las personas. “Este foro es para eso, para visibilizar a mujeres que han trabajado para conseguir esta igualdad de oportunidades en las que hoy estamos, más o menos”. Porque, señaló, “en el ámbito ‘protegido’ de la universidad, las mujeres brillamos, pero en el del empleo seguimos teniendo problemas y trabajos precarios, en gran parte porque la conciliación familiar sigue pesando sobre todo en las mujeres. Ante esta situación, todas las que estamos aquí hemos decidido rebelarnos; hemos decidido ser dueñas de nuestro destino y sabemos liderar de manera diferente; sabemos liderar, pero también hacer equipo y comprometernos con nuestro entorno”.
Emprender para cambiar las cosas
La primera mesa redonda reunió a mujeres que han convertido una idea empresarial en una herramienta de transformación social. Moderadas por Isabel Naranjo, periodista de Onda Cero, compartieron sus experiencias María Lavao, cofundadora de Florestasur; Mafalda Soto, fundadora de UMOA Cosmetics y de la ONG Beyond Suncare, y Alicia Cueto y María José Santos, fundadoras de Hilo Doble.
Lavao está detrás del primer vivero forestal de Huelva gestionado por mujeres y tiene una ambición clara: conseguir que el proyecto llegue a convertirse en una empresa de inserción para mujeres y que su modelo pueda reproducirse en otros lugares. Soto habló de los obstáculos encontrados tanto en la creación de sur firma cosmética, UMOA Cosmetics, como de la ONG Beyond Suncare, con la que trabaja para proteger y mejorar la vida de las personas con albinismo en África. Su respuesta ante las dificultades ha sido mantener claro el motivo por el que comenzó: “Nuestro propósito es nuestro mejor motor”, aseguró. Cueto y Santos explicaron, por su parte, el trabajo de Hilo Doble, una iniciativa que da una segunda vida a lonas publicitarias, que convierten en complementos, generando empleo para mujeres en riesgo de exclusión. Más allá de los productos que fabrican, aspiran a que el proyecto sirva para visibilizar dos problemas: la exclusión social y la generación de residuos.
Pioneras: ¿y por qué no?
¿Qué sucede cuando una mujer decide entrar en un territorio tradicionalmente reservado a los hombres? De ello hablaron Silvia Olivero, directora de orquesta y compositora; Irene Rivera, piloto de helicóptero, y María del Carmen Navas, vicepresidenta de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (y primera mujer en ocupar el puesto), en la mesa Pioneras en un mundo de hombres, moderada por la periodista de Cadena Cope Teresa Ekobo.
Olivero recordó que su gran barrera no siempre estuvo fuera: “En el momento de vencer a mi mayor enemiga, que era yo misma, empecé a triunfar en mi trabajo”. Rivera resumió en una pregunta la actitud que la llevó a abrirse camino como piloto: “¿Y por qué no?”. Navas, por su parte, puso el acento en la educación y en la necesidad de romper con aquellos aprendizajes que todavía empujan a muchas mujeres hacia un papel secundario. Las tres coincidieron en algo esencial: la importancia de contar con referentes y de hacerlos visibles.

Repensar la educación
El foro acogió además la grabación en directo de un nuevo episodio de MAS que Decir, el pódcast de MAS y Dentsu para innovadoras. En esta ocasión. Esther Valdivia y Raquel Soldado, directora de Dentsu en Andalucía, conversaron con Sonia Díez, fundadora de EducAcción, sobre uno de nuestros grandes retos en la actualidad: transformar la educación. La conversación abordó los resultados de PISA y la percepción social sobre la necesidad de introducir cambios profundos en el sistema educativo.
Para Díez, esa transformación debe alcanzar a la educación pública y pasar, entre otras medidas, por proporcionar una mayor autonomía a los centros, facilitar herramientas que permitan medir los resultados de las iniciativas que ponen en marcha y darles más voz. “La educación debería estar anticipando lo que necesita la sociedad”, defendió.
Cuando rendirse no es una opción
Las historias personales ocuparon también un lugar protagonista durante la jornada. La deportista malagueña Sarah Almagro tenía 18 años cuando una grave infección provocó la amputación de sus manos y sus pies. Después de aquel episodio, reconstruyó su vida y encontró en el deporte un nuevo camino hasta convertirse en referente internacional del parasurfing. En Málaga habló de la fuerza de la mente y del corazón para enfrentarse a una experiencia capaz de cambiar una vida de un día para otro.
Ana Bella Estévez, presidenta de la Fundación Ana Bella, compartió su historia como superviviente de violencia machista y recordó que muchas mujeres tardan en identificarse como víctimas. “El maltrato no viene de frente, porque si no, ninguna nos dejaríamos maltratar”, explicó. Tras sobrevivir a su propia experiencia, decidió contarla públicamente para mostrar a otras mujeres que era posible salir adelante. A partir de ahí nació la Fundación Ana Bella, convertida hoy en una red internacional de apoyo a supervivientes.

Otra de las protagonistas fue la comunicadora y activista Vicky Bendito, impulsora de la campaña Soy sorda, no disminuida, aunque lo diga la Constitución. La reivindicación formó parte del movimiento que reclamó la modificación del artículo 49 de la Constitución, cuya reforma entró en vigor en 2024, sustituyendo el término ‘disminuidos’ por ‘personas con discapacidad’. Bendito resumió el reto pendiente en una frase: “Sin accesibilidad no hay inclusión, y sin inclusión no se puede ejercer la ciudadanía de pleno derecho”.
La última intervención corrió a cargo de la doctora Carmen Hernández, que presentó la historia de Cirugía en Turkana, un proyecto que desplaza cada año a profesionales sanitarios españoles hasta esta región de Kenia, una de las zonas más pobres del mundo, para atender a personas sin acceso a servicios médicos. Hernández condensó dos décadas de trabajo y crecimiento de una iniciativa construida “paso a paso” y que ha conseguido llevar atención sanitaria a uno de los territorios más vulnerables del continente africano.







