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¿qué estás pensando...  “hoy, el sueño de alejandro







                                                                         magno se llama google,

                                                                         calímaco es un algoritmo y

                                                                         su lógica, su orden, define y


                                                                         explica la naturaleza de las
        El ser humano necesita etiquetas, géneros, fronteras que delimiten.
        Formas  de ordenar un  caos que provoca  inquietud  y que nos
        sumerge en el universo de lo desconocido, de aquello que escapa a   cosas”.
        nuestro control y, por tanto, a nuestra comprensión.


        En el siglo III a.C, Calímaco de Cirene, el primer bibliotecario
        de la historia, puso orden a la gran biblioteca de Alejandría, esa
        maravillosa  utopía  que pretendió  aglutinar  todo el  conocimiento
        humano. Calímaco clasificó los libros, para siempre, en dos grandes
        territorios, y dividió en géneros cada uno de estos.
                                                                   De esta forma, eres poeta porque escribes poesía, pero si escribes
        Finalmente, creó una sección miscelánea para todo aquello que no   una obra de teatro, te conviertes en dramaturgo. Eres pintor porque
        encajaba en esta lógica, su lógica.                        pintas y fotógrafo porque fotografías. Eres publicista si lo que haces
                                                                   es trabajar en publicidad y diseñador si diseñas. Copy si redactas y
        El bueno de Calímaco ha pasado a la historia como un héroe,   director de arte si das forma a las ideas con imágenes. No eres nadie si
        un erudito que nos libró del caos, facilitó el acceso a los libros y   no sigues alguna de estas lógicas. Es como quieren que seamos, como
        permitió su ordenación y clasificación, y, por tanto, su conservación.   nos catalogan, y así es como hemos acabado siendo, sin rechistar.
        Me  pregunto  si  dicha  ordenación,  si  los  géneros  con  los  que
        clasificó cientos de miles de obras, eran los más adecuados. Si una   Me pasa igual con el Club de Creativos y los Premios Nacionales
        labor que respondió a criterios personales puede extrapolarse a toda   de Creatividad… tags grandilocuentes, creados a conciencia, que,
        la creación literaria hasta el punto de condicionar hoy la industria   en realidad, solo acogen, etiquetan y catalogan a una pequeñísima
        cultural, nuestras preferencias, el sentido mismo de lo que leemos.  parte de un fabuloso todo. Es algo que he discutido y que incluso
                                                                   he propuesto cambiar, sin lograrlo,  así que celebro que este
        No dejo de pensar en esa sección ‘miscelánea’ alejandrina, en los   año se aborde la idea del desencuentro, las distintas miradas y
        títulos y obras que compondrían ese cajón de sastre que debió   posiciones que encierra una disciplina que, intentando ordenarnos
        aturdir y molestar a un obseso del orden y la lógica.      y explicarnos, nos empequeñece, nos reduce y —lo peor —, nos
                                                                   confunde.
        Si aquella labor de etiquetado propició que muchas de aquellas obras
        hayan llegado hasta nuestros días y podamos seguir encontrándolas,   Dice el escritor cubano José Carlos Somoza que los géneros son una
        ordenadas, bajo los mismos parámetros, encumbradas con el paso   clasificación  mercantilista,  que existen  porque  ayudan a  escoger,
        del tiempo, no hay que ser muy inteligente para entender que todas   pero que en ningún caso deberían ser una clasificación, porque los
        las que no pudieron ser clasificadas corrieron peor suerte en el   géneros tienen reglas y someterse a ellas, en la creación, es una
        transcurso del mismo periodo de la historia.               forma de cohibir la creatividad.

        No hay lugar para lo inclasificable.                       Mi curriculum es un caos, no hay por dónde cogerlo. Cuando lo leo,
                                                                   veo mi vida reflejada en él y, sin embargo, no consigo entenderlo
        Hoy, el sueño de Alejandro Magno se llama Google, Calímaco es un   desde una lógica profesional.
        algoritmo y su lógica, su orden, define y explica la naturaleza de las
        cosas, de las obras, de los autores y de nuestras vidas.   La palabra currículum viene de ‘carrera’, así que es normal que la
                                                                   gente diseñe estos documentos como quien diseña una táctica para
                                                                   ganar un partido. Yo soy poco tacticista.

                                                                   Siempre que me piden que diga cómo quiero firmar un texto, un
                                                                   artículo, un trabajo o, simplemente, cómo me presento, me provoca
                                                                   una disyuntiva, un terrible dolor de cabeza, sintiendo que cualquiera
                                                                   de las formas que elija me reduce, me explica mal.
                                                                   Soy lo que llaman diseñador gráfico —la suma de un género y un
                                                                   subgénero—, aunque mi título académico dice que soy técnico
                                                                   superior en gráfica publicitaria, porque estudié FP, otra etiqueta
                                                                   que marca y que a muchos delimita. Trabajo en algo que durante


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