En realidad, la competición ya había acabado cuando visitó las instalaciones de Barcelona’92, pero el ambiente que todavía se respiraba allí convenció a Pilar Calvo de que ella quería participar en unos Juegos. Así que. ni corta ni perezosa. cogió la lista de deportes olímpicos y fue probando y descartando hasta que dio con el suyo. Es el skeet, una modalidad de tiro al plato que es minoritaria en España, y más minoritaria aún en el caso de las mujeres. “La federación no nos hizo nunca ni caso, éramos un estorbo”, nos explicó. Cansada de no tener no ya premios, sino ni siquiera medallas, Calvo fue una de las fundadoras de la Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional (AMDP), de la que en la actualidad es secretaria general. ¿Os imagináis cuál fue la primera federación que recibió una carta reivindicativa de la recién nacida asociación? Efectivamente, la de tiro, y están consiguiendo cambiar poco a poco  las cosas. “Hay que pelear y estar unidas. Sola no haces nada. Te llaman pesada y te aíslan, pero cuando hay una asociación detrás se empiezan a pensar las cosas”, recomendó.

Cuando la AMDP nació en 2016 tenía tres asociadas. En la actualidad son ya más de 1.100. Su presidenta, Mar Mas, explicó en su charla que el último 8M fue lo que les dio el impulso definitivo. Son una asociación muy combativa, con montones de tareas pendientes, empezando por conseguir reformar una Ley del Deporte que ni siquiera contempla el deporte profesional femenino, acabar con el enorme desequilibrio existente entre licencias deportivas de hombres y de mujeres (depende de la disciplina, pero, según sus datos, la relación está en el entorno del 80-20) y darle más visibilidad (los medios deportivos le dedican un ridículo 1,5% de su espacio). Han establecido un plan de acción con doce prioridades para intentar que dedicarse profesionalmente al deporte en este país sea para las mujeres deje de ser casi una quimera. Ella es un buen ejemplo: “llevo veinte años dedicada al deporte y tengo cero días cotizados, y he trabajado para España y la marca España”.

Isabel del Barrio empezó de niña a hacer danza clásica. Fue bailarina hasta los 18 años. “Los años más felices de mi vida pese a todo”, dijo. Era buena, pero no excepcional, y por eso lo dejó. No abandonó el deporte: se apuntó al gimnasio, volvió a correr y empezó a dar clases de fitness. Mientras, estudiaba y daba sus primeros pasos en el mundo marketing. En 2010 descubrió el trialtlón y se enganchó a este deporte, como hacen cada vez más mujeres. Lo hace exclusivamente por placer.  “Competir me creaba tal ansiedad que no podía”, reveló. Pero ella ha conseguido hacer de otra forma lo que quería, que es vivir del deporte. Además de seguir como entrenadora personal, ha publicado el libro Correr es algo más y mantiene el blog On my training shoes, en el que da pistas sobre entrenamiento y nutrición.

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