De las primeras azafatas a las tripulantes de hoy: 80 años de mujeres en la aviación española
Iberia recuerda a las mujeres que inauguraron la profesión de tripulante de cabina en España. Ocho décadas después, las mujeres representan el 67% de estos profesionales en la aerolínea

El 15 de octubre de 1946, cuatro mujeres hicieron historia en la aviación española. Pilar Mascías, Marichín Ruiz, María José Ugarte y Ana Marsans fueron las primeras azafatas de Iberia y las encargadas de atender a los pasajeros del vuelo inaugural que conectó Madrid con Buenos Aires. Su incorporación marcó el nacimiento de una profesión que, ochenta años después, sigue siendo mayoritariamente femenina, aunque sus responsabilidades han cambiado considerablemente.
Iberia ha conmemorado el 80 aniversario de aquel acontecimiento, que supuso también el inicio de sus vuelos comerciales transatlánticos. El viaje se realizó a bordo de un Douglas DC-4, con 28 pasajeros, y duró aproximadamente 36 horas, incluidas las escalas en Villa Cisneros (Sáhara Occidental), Natal y Río de Janeiro. El precio del billete era de 11.435 pesetas para un trayecto de ida y de 20.583 pesetas para el viaje de ida y vuelta.
Para seleccionar a aquellas primeras auxiliares de vuelo, la compañía estableció como principal requisito el conocimiento de idiomas, especialmente el inglés. Incluso la denominación de la profesión estaba por decidir. Se barajaron términos como aeromozas, aeroviarias, mayordomas o provisorias, pero finalmente se impuso el de azafata.
Sus funciones eran fundamentalmente asistenciales: transmitir tranquilidad y confianza a los pasajeros y encargarse del servicio de comidas durante el vuelo. En aquel primer trayecto, el menú consistió en pollo frito, tortilla española, huevo duro y bombones, que se distribuían en pequeñas cajas de cartón. Un año después, en 1947, Iberia incorporó a su primer auxiliar de vuelo masculino, Fernando Castillo, que anteriormente había trabajado como camarero en un restaurante de lujo de Madrid.

Una profesión que ha evolucionado hacia la seguridad
Ocho décadas después, Iberia cuenta con 4.062 tripulantes de cabina de pasajeros (TCP), de los que 2.735 son mujeres, el 67%, y 1.327 son hombres, el 33%. La evolución de esta profesión ha ido mucho más allá de los cambios en la atención al pasajero. Si en sus comienzos las funciones se centraban principalmente en el servicio a bordo, actualmente los TCP desempeñan un papel fundamental en la seguridad de los vuelos y en otras áreas. “Un TCP no solo realiza las demostraciones de seguridad. Entre otras funciones, está encargado de verificar los equipos de emergencia, gestionar evacuaciones, detectar comportamientos que puedan afectar a la seguridad y actuar ante imprevistos o emergencias médicas. Todo ello en coordinación con los pilotos y el personal de tierra”, explica Paco Rueda, director de TCP en Iberia.
De los primeros uniformes a los diseños de Teresa Helbig
La historia de las tripulantes de cabina también puede contarse a través de su vestuario. Las cuatro pioneras de 1946 no llevaban uniforme, aunque Iberia no tardó en introducirlo. Los primeros modelos, de inspiración militar, incluían un traje blanco confeccionado con tela de paracaídas para el verano y otro azul marino para el resto del año.

Con el paso del tiempo, la compañía fue modificando sus diseños y, a partir de la década de 1960, comenzó a colaborar con grandes nombres de la moda española. Manuel Pertegaz inauguró esta etapa, a la que posteriormente se sumaron Elio Berhanyer, Adolfo Domínguez y Alfredo Caral.



En 2020, Teresa Helbig se convirtió en la primera mujer en la historia de Iberia encargada de diseñar los uniformes de sus tripulaciones. La creadora catalana apostó por diseños en azul marino, rojo y amarillo, concebidos para combinar elegancia, comodidad y funcionalidad.

La conmemoración de este aniversario coincide también con la consolidación de la ruta que dio origen a la profesión en España. En 1946, Iberia operaba un vuelo entre Madrid y Buenos Aires cada diez días. Actualmente ofrece tres frecuencias diarias, la mayoría operadas con el Airbus A350, el avión más grande de su flota. Argentina continúa siendo uno de sus principales mercados latinoamericanos y figura entre los países prioritarios de su Plan de Vuelo 2030.



