En los doce años que Laura Hurtado lleva trabajando en Oxfam Intermón, donde es directora de comunicación (antes trabajó como periodista para distintos medios), Laura Hurtado ha conocido a muchas “mujeres muy inspiradoras que nos han ayudado a hacer cosas. En Oxfam las llamamos ‘avanzadoras’”. Son gente como Mariam Nana, empresaria de Burkina Fasso que no solo tuvo la idea de vaporizar el arroz para maximizar sus nutrientes y los beneficios de las cosechas, también logró convencer a sus vecinos para implicarles en un proyecto que beneficia a toda la comunidad. O Jineth Bedoya, una periodista colombiana que fue secuestrada, violada y torturada y que, años después, decidió utilizar su lugar en los medios para contarlo y denunciar la utilización de las mujeres como arma de guerra en el conflicto colombiano. O Lolita Chávez, activista guatemalteca por los derechos de las mujeres y la preservación de los recursos naturales que tras huir de su país por amenazas vive refugiada en España. De todas ellas, dijo Hurtado, ha aprendido cosas, desde cómo ejercer un liderazgo transformador a evitar los estereotipos con los que suele trabajar la comunicación de las oenegés o la importancia del periodismo de soluciones. “Es importante que la comunicación no se quede en la denuncia, sino que también proponga soluciones”, indicó.

En España, la doctora Carmen Hernández se dedica principalmente a tratar pacientes que han enfermado a causa de la obesidad. En África atiende a personas que viven con 400 calorías al día y no han visto un médico en su vida. En su emocionante charla, la doctora nos habló del viaje de su vida, marcado por dos sueños y seis decisiones importantes que ha tomado y que han determinado su rumbo.  Ese viaje le ha llevado a trabajar como cooperante en Turkana, una región al norte de Kenia, donde las condiciones de vida son extremas. La tasa de mortalidad infantil es de 220 niños por cada 1.000 nacimientos y la esperanza de vida es solo 55 años. Allí las mujeres son entregadas en matrimonio a quien paga la mayor dote, conviven con el maltrato y la poligamia de sus maridos y se dedican principalmente a parir. “Su destino es la maternidad. Básicamente son úteros con piernas, tienen un hijo tras otros sin control. A los 40 han parido tanto que se les descuelga el útero”, explicó Hernández. Y pese a todo, aseguró, “son rebeldes, nada sumisas. Son heroínas que desde que nacen saben que no pueden elegir”. Aunque eso no quita para que peleen.

Después de las charlas, seguimos con la conversación tomando algo gracias a la colaboración de Ambar y Medina. Todo gracias al apoyo del Instituto de la Mujer y Banco Santander, patrocinadores del ciclo #SomosMAS. Y a la colaboración de Movistar, en cuya flagship store de la Gran Vía de Madrid tienen lugar los encuentros #SomosMAS.

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