Adele y James Corden

También Adele pasó por un trago similar en los Brit Awards. La cantante, gran triunfadora de la noche (había ganado con su anterior disco, 21, el premio al mejor álbum del año y el de mejor artista femenina), estaba dando las gracias, cuando el presentador, el cómico James Corden, la interrumpió para decirle que abreviara. Cabreada, Adele cortó su discurso y sacó el dedo (después aclaró que el gesto iba dedicado a la organización, no al público). Los organizadores, por su parte, explicaron que habían tomado la decisión porque la ceremonia se estaba alargando demasiado. Seguramente, porque Damon Albarn se había tomado su tiempo para dar las gracias por el premio a la trayectoria que había recibido Blur. Pero a la organización no se le ocurrió cortar a Albarn.  

Hillary Clinton y Donald Trump

Fue uno de los detalles más comentados de los debates de las últimas elecciones estadounidenses. De hecho, hubo medios que se dedicaron a contar el número de veces que los candidatos se habían quitado la palabra entre ellos en cada cara a cara. Interrumpir al rival durante un intercambio de opiniones no es extraño, pero cuando uno lo hace el triple de veces que otro, cabe pensar que algo pasa.  

 Adriana Lastra e Íñigo Errejón

También sucede en la política española, como señaló Adriana Lastra, hasta hace poco secretaria de política municipal del PSOE, durante un debate en El Objetivo de La Sexta. Ella era, junto a la moderadora, Ana Pastor, la única mujer en la conversación. Nada más empezar fue interrumpida por Íñigo Errejón. “Perdona, Íñigo, soy la única mujer...”, intentó seguir Lastra. No lo consiguió. Ana Pastor la volvió a cortar para apuntar: “eso qué tiene que ver para que te interrumpan”. “Da igual, yo interrumpo también a hombres”, contestó Errejón. “Es que al final sé cómo es, que vengo de otro debate anoche”, explicó la socialista.

Megan Smith y Eric Schmidt

Y acabamos con un ejemplo del mundo corporativo. Sucedió en un debate sobre innovación en la feria SXSW y los protagonistas fueron el presidente de Google, Eric Schmidt, y la entonces directora de tecnología del gobierno estadounidense, Megan Smith, curiosamente exempleada de Google, y la única mujer en el panel. Durante el turno de preguntas, alguien llamó la atención sobre el hecho de que Smith había sido constantemente interrumpida por el presidente del gigante online. Para más inri, quien afeó el comportamiento del jefe Google fue una de sus empleadas, Judith Williams, responsable de diversidad en la compañía (ahora tiene el mismo cargo en Dropbox). Y la igualdad de oportunidades en el sector tecnológico había sido uno de los asuntos clave de la conversación.

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